Pareja Virgo con Piscis

Pareja Virgo con Piscis
La combinación entre el elemento tierra (Virgo) y el elemento agua (Piscis) resulta benéfica para ambos y máxime cuando dos naturalezas mutables o ambivalentes encuentran una recíproca resonancia.

Piscis y Virgo son dos signos cuyas disposiciones personales se muestran tan enfrentadas como complementarias y tan distanciadas como próximas.

Entre ellos, la diferencia, que no es más que una forma de definir la complementariedad, une más que separa y atrae más que repele, sobre todo, porque la intensidad y el grado de magnética atracción que entre dos signos opuestos se establece difícilmente encuentra parangón, como ya se ha descrito para otras combinaciones de signos enfrentados (Aries/Libra, Tauro/Escorpio, Géminis/Sagitario, Cáncer/Capricornio, Leo/Acuario) respecto a otras posibles parejas zodiacales.

Virgo y Piscis se atraen de un modo arrebatador e intrínseco porque los dos pueden verse a sí mismos reflejados en otros ojos que parecen mirar con una entrañable extrañeza y, a la vez, con una sorpresa que reconforta más que inquieta y que, finalmente, les permite transitar, el uno hacia el otro, en lo que ambos sospechan como un camino sin retomo.

Entre Virgo y Piscis no suele haber transición ni opciones intermedias: o se quedan indiferentes cuando se conocen, o se atraen poderosa y activamente. Esta última, sin duda, es la posibilidad que con mayor frecuencia se desata cuando entran en contacto.

En diferente grado, ambos son evasivos, adaptativos, inseguros y dependientes y, por lo general, prefieren un tipo de relación de pareja que les permita vivir, sin demasiadas exigencias, con sus propias contradicciones e inseguridades personales.

Tanto Virgo como Piscis suelen ser tolerantes, poco exigentes y con intereses e impulsos mucho más limitados que otros signos del zodíaco.

Por esta razón, la relación que establecen se basa no sólo en la atracción erótica, sino también en la igualdad, el mutuo apoyo, la recíproca dependencia y la ausencia de rivalidades.

El carácter maleable, dúctil y servicial que ambos manifiestan les permite, y promete, más que fusionar sus respectivos destinos, fundir ambos en uno solo, renovado y esperanzado.

Piscis y Virgo se adaptan el uno al otro de forma mágica y, las más de las veces, inexplicable si sólo se atiende a sus evidentes diferencias caracteriales.

La igualdad que ellos establecen, obviamente, no es el resultado de su carencia de diferencias, sino más bien es la resultante de un equilibrio de poderes, de una valoración recíproca, de un reparto de papeles en la relación y, sobre todo, es la consecuencia de una disposición de ánimo y de un grado de confianza sin fisuras que, recíprocamente, los proyecta el uno sobre el otro de forma natural.

Ciertamente, viven en diferentes realidades: Virgo en la externa y Piscis en la interna; no obstante, aun estando en clara oposición, concuerdan en sus íntimas esencias, una categoría que traslada su relación a una esfera de complicidad y de entendimiento fuera de lo común.

Ambos interpretan su relación como una recíproca terapia en la que, por tiempos, intercambian sus papeles de paciente y de enfermero, con la plena convicción de que se hallan en buenas, acogedoras y balsámicas manos.

Para el objetivo, organizado y ordenado Virgo, Piscis representa el caos que precede a todo orden, la subjetividad que sutilmente recubre toda objetividad y la fuerza que se esconde en la aparente pasividad, una indolencia que en Piscis halla su máxima expresión y que, por otra parte, gracias a Virgo, no sólo se contrarresta, sino que, además, adquiere un nuevo y práctico sentido porque, si algo tiene bueno Virgo, es que le encuentra utilidad a todo y a la inspiración e imaginación piscianas siempre les saca partido.

Qué tienen a favor

La capacidad que tienen para intimar y para compartir les permite fomentar un modelo de convivencia flexible, igualitario y adaptado a sus personales requerimientos.

Ni Virgo ni Piscis se destacan por ser signos demasiado hogareños, por lo que todo lo referido a este contexto rara vez constituye una prioridad de la pareja.

Para ellos es mucho más importante viajar que estar en su casa y tienden, a poco que puedan, a disponer de otras residencias alternativas.

El paso del tiempo, que siempre juega a favor de esta pareja, les permite ir ajustando sus respectivos ritmos personales, que, aunque sean claramente divergentes, tienden a acomodarse y a sintonizarse progresivamente.

Un hecho que les facilita compartir tareas, actividades y momentos de ocio.

Aunque se comunican de diferente manera y se entienden mejor mirándose que hablando, no les resulta difícil mantener un diálogo sereno en el que ambos pueden sentirse no sólo escuchados, sino también entendidos en todo aquello que quieran expresar.

Qué tienen en contra

Esta pareja funciona muy bien en el día a día, pero les cuesta identificarse con un proyecto de futuro que albergue las expectativas de ambos, que no son más que el fruto de sus divergentes filosofías de vida y a las que se resisten a renunciar en pos de un proyecto común. Posiblemente, este es el factor más desgastante de la relación y el más susceptible de generar conflictos.

En la esfera sexual, sus naturalezas femeninas y pasivas adolecen del necesario contrapunto masculino para garantizar un intercambio sexual sea gratificante, una eventualidad que en parte queda compensada por la disposición mutable y versátil que comparten, pero sólo en parte.

El medio ambiente y las relaciones que establecen con vecinos y con personas de su entorno en general también suele ser un foco de problemas, malos entendidos y discusiones. Igualmente, las relaciones con hermanos y cuñados contienen elementos de distorsión y de incordio para la pareja.

En caso de que entre ellos surja el inevitable conflicto, ambos tienden a adoptar el papel de víctimas y son tentados a, recíprocamente, manipularse emocionalmente.

Como signos mutables que son, rara vez adoptan posiciones definidas, definitivas, radicales o agresivas, más bien, actúan como los pulpos, que pasan gran parte de su vida escondiéndose, nunca se sabe de qué, y cuando se sienten atacados, sueltan un chorro de tinta para escabullirse de forma camuflada.

Síntesis de la relación de pareja Piscis Virgo

Piscis y Virgo forman una pareja compacta, afectuosa y entregada, en la que cada uno de ellos, sin apenas buscar, puede descubrir en el otro el beneficio que otorga la identificación, la reconciliación y la aceptación de la antítesis.

Sin duda, no es fácil para el objetivo y preciso virginiano entender las subjetividades, imprecisiones y sutilezas piscianas e, inversamente, el pisciano no encaja del todo la visión crítica, aséptica y desnuda de la realidad que tiene su pareja; sin embargo, el tipo de amor que ambos ensamblan contiene todos los aditivos para que se convierta en activo, adictivo y contagioso. Afortunadamente, ambos son acreditados terapeutas.