Pareja Tauro con Escorpio

Pareja Tauro con Escorpio
Tauro y Escorpio forman una pareja sólida unida por la atracción magnética, dicotómica y fascinante que ejercen las polaridades contrarias entre sí.

En el orden zodiacal, Tauro es el signo opuesto a Escorpio y viceversa. Cada uno de ellos representa para el otro el complemento perfecto, el encuentro con su mitad perdida, con la sombra de uno mismo, la resolución del mito del andrógino.

Sus temperamentos estables y fijos se integran maravillosamente y, juntos, saben establecer una relación impermeable y fecunda en todos los sentidos, la misma que la armónica unión del elemento tierra y el elemento agua permiten.

Tauro representa al elemento tierra en su versión más original, estática y estable (el campo por cultivar) y Escorpio representa al elemento agua, también en su acepción estática (pozo, presa, lago) y siempre presta a fertilizar a la sedienta tierra.

Ambos contienen, en esencia, los nutrientes que recíprocamente necesitan y, de forma fluida y natural, se los pueden intercambiar en beneficio mutuo: la tierra para fertilizarse; el agua, para no acabar corrompida, finalmente, por su estancamiento.

El toro y el escorpión configuran una pareja excepcionalmente pasional y capaz tanto de amarse, como de destruirse con la misma intensidad y dedicación porque ambos se toman la vida muy en serio como para hacer las cosas a medias; de hecho, ellos nunca hacen nada a medias y mucho menos en todo lo relacionado con su temperamental relación, siempre alimentada por una mezcolanza de tendencias extremistas, tanto constructivas, como destructivas.

Seguramente, esta magmática fusión constituye uno de los alicientes de la relación, una relación que, para los ojos ajenos, siempre puede parecer que se halla al borde del abismo o en el límite de la ebullición, pero vista con ojos propios, sólo es el síntoma y la evidencia de que está viva y plena de contenido.

En efecto, cuando esta pareja disfruta durante bastante tiempo de calma y de tranquilidad, para ellos suele ser un indicador de que algo no va bien o, simplemente, que, sin ser conscientes de ello, se están aburguesando.

Sus respectivas formas de amar, sin ser del todo excluyentes, no dejan de ser peligrosamente contradictorias.

Así, Tauro, el abanderado del amor duradero, inmutable, comprometido, fácil y portador de paz, se enfrenta a la visión escorpiana que siempre apuesta por el amor intenso, conmocionador, complicado, contradictorio y portador de guerra.

Sin embargo, ambos se profesan un amor categórico, correspondido y contumaz, en el que conscientemente matan y mueren a la vez, un amor que les permite resucitar a una nueva e insospechada vida, que les da el acceso a la verdad que ocultan las formas, un amor del que no se puede fácilmente escapar y al que, difícilmente, ellos querrán renunciar.

Nunca se sabrá, a ciencia cierta, si será el paciente toro, con su aplomo, el que dominará la relación o, contrariamente, el enrevesado escorpión se alzará victorioso y guiará los pasos de la pareja, pero lo que resulta evidente es que ésta es una relación que nace del poder, vive para el poder y puede morir cuando sucumbe al poder.

No es una relación fácil, pero ambos saben por experiencia y por su natural cautela que la facilidad no es garantía de éxito.

Ambos son conscientes de que esta relación les exige ser fuertes, pero también nobles y lo suficientemente dúctiles para no destruir en un minuto, y por separado, lo que pueden tardar años en construir juntos.

Su máximo desafío como pareja consiste, pues, en no enrocarse en sus respectivas posiciones unilaterales y excluyentes y hallar soluciones pactadas y consensuadas a las problemáticas que cotidianamente se presenten.

Si evitan obstruirse mutuamente y son conscientes de que el poder que persiguen, ostentado por separado, no es nada, su unión será inquebrantable, duradera y envidiada.

Qué tienen a favor

El temperamento fijo que comparten les permite identificarse con un modelo de convivencia en el que la estabilidad material, el beneficio de la costumbre y la evitación de conflictos sean las dominantes que fijen la relación.

Desde su coincidida percepción, su mayor bien consisten en fusionar patrimonio y matrimonio, dos elementos que para ellos son sinónimos y de los que, por igual, pretenden disfrutar.

Juntos, no sólo potencian sus respectivas capacidades para ganar dinero, sino que, además, atraen la suerte para ser favorecidos por recursos ajenos (herencias, donaciones).

A pesar de ser ambos de naturaleza femenina y pasiva, saben entenderse perfectamente en la esfera íntima y arreglar en la cama los desaguisados que originan fuera. Insaciables y necesitados de muestras de atención, ambos desean agradar a su pareja y suelen ser solícitos a los fuertes requerimientos de su amada/o.

Qué tienen en contra

Establecer un proyecto de futuro común no suele resultarles fácil sobre todo si está basado en perspectivas de logro lejanas y de largo alcance.

De hecho, ambos son ambiciosos pero sus anhelos son difíciles de compatibilizar porque interpretan el futuro de forma radicalmente diferente y según sus respectivas vivencias del pasado, algo que siempre les pesa y les pasa factura.

Entenderse hablando es casi tan difícil como que lleguen a confiar plena y recíprocamente el uno del otro, pues ambos son de condición desconfiada, reservada y adoptan discursos y actitudes monolíticas que insisten en imponer al otro.

Sus divergentes ritmos vitales les dificultan ponerse de acuerdo en la forma de usar su tiempo libre y los momentos de ocio.

Tauro posee una tendencia más sedentaria y hogareña y, contrariamente, Escorpio es más errático y necesitado de movimiento. En situaciones límite, es mejor que cada uno se divierta por su cuenta.

Sus respectivos amigos les evitan la necesidad de tener enemigos porque rara vez las amistades dejan de ser un foco de conflicto recurrente. Ni a Tauro le gustan los amigos de Escorpio, ni a la inversa. Dedicarle mucho tiempo a los extraños les genera susceptibilidades, aviva los celos y destapa numerosos enfrentamientos.

En caso de conflicto, suelen adoptar una actitud obstruccionista y duradera. Tauro usa la terquedad y el silencio como armas arrojadizas y Escorpio, experto en lucha de guerrillas, usa el desprecio y la infravaloración como defensas predilectas.

Síntesis de la relación de pareja Tauro Escorpio

Tauro y Escorpio configuran una pareja compacta, competente y combativa que, difícilmente, se sentirá amenazada por la sombra de la rutina o de la apatía.

Ninguno de los dos tiene una visión idealizada del amor, sino más bien instintiva y, en muchos sentidos, inconfesable. Una relación agitada, de aguja y sutura, en donde la guerra y la paz son todo uno.

El toro y el escorpión, serios, graves y silenciosos, están hechos el uno para el otro, como el toro y el torero, y si son capaces de no matarse en el primer envite, podrán disfrutar juntos de muchas tardes de gloria.