Pareja Aries con Capricornio

Pareja Aries con Capricornio

La incompatibilidad primigenia entre el cálido elemento fuego (Aries) y el frío elemento tierra (Capricornio) adquiere su máxima expresión en esta cardinal combinación, en la que se conjugan dos identidades radicalmente contrapuestas, dos programaciones personales con muy pocos puntos en común, dos visiones de la vida que, sólo a través de un considerable y dual esfuerzo, pueden coexistir armónicamente.

Seguramente, el factor determinante de esta unión es que Aries está programado para experimentar la prodigalidad y el derroche y Capricornio para manejarse con la escasez y la reserva.

Se trata de dos signos que miran la vida con diferentes ojos y en alternas direcciones: Aries mira al este, directamente al Sol emergente que le impele a vivir de forma activa el presente, sin necesidad de revisar demasiado su pasado; Capricornio mira al Sur, considera su futuro, programa pausadamente todo lo que desea obtener de la vida y cavila minuciosamente sobre las experiencias pasadas, que siempre se hallan presentes en su perenne actitud reflexiva.

Al reconcentrado Capricornio le inquieta perder la estabilidad, tropezar dos veces en la misma piedra, y por eso su ritmo en la vida es calmoso, precavido y prudente. Su sentido del fracaso y su miedo a fallar están tan arraigados, que siempre constituyen un freno natural a cualquier acción que vaya a emprender.

Contrariamente, el apasionado y despreocupado Aries se guía por su natural impulsividad y no le importa demasiado tropezar mil veces con la misma piedra o abrirse la cabeza si la experiencia resultó, finalmente, excitante y enriquecedora, término este que, obviamente, también tiene diferente valoración para ambos.

Para Aries, el término enriquecerse está desprovisto usualmente del contenido material y se adscribe más bien a la esfera de las experiencias personales intransferibles, arriesgadas y apasionantes; experiencias que le hacen sentir vivo mientras las recorre y se sumerge en ellas en cuerpo y alma, sin importar demasiado el resultado. Para el arrojado Aries, lo importante es apostar, porque es lo único que depende de él y eso es lo que le importa.

Como es fácil de deducir, el prudente Capricornio no comparte en absoluto esta visión porque él siempre juega a ganar o, por lo menos, a no perder. Para la óptica de Capricornio, enriquecerse es sinónimo de conseguir, de materializar y de obtener usufructo de cualquier acción. Lanzarse a la aventura, asumiendo riesgos de dudosa rentabilidad; definitivamente, no va con él.

Estas particulares visiones, llevadas al ámbito sentimental, al reducto de la pareja, suelen magnificarse y destacarse notablemente por la diferencia, siempre anunciadora de una profunda divergencia de caracteres de difícil comunión. Aries se lanza a la aventura amorosa de forma huracanada, sin reservas, sin defensas y sin paracaídas.

Cuando se enamora, se lo juega todo, cómo no, a una carta y se dirige sin vacilación hacia el objetivo elegido, al que siempre intenta seducir por la vía rápida y haciendo un gran despliegue de fuegos artificiales. Aries va al grano, una expresión que, para él, tiene muchas lecturas.

Como es de suponer, el silencioso y circunspecto Capricornio desconfía del entusiasmo de su compañero y se resiste a secundarlo en lo que él presupone una pasión pasajera. Capricornio, de entrada, reprime su deseo y necesita tiempo para confiar y, sobre todo, precisa poner a prueba el amor, demanda pruebas de veracidad que, en el fondo, no reflejan más que el miedo a enamorarse y a dejarse llevar por la corriente del río Amor.

Capricornio sólo se implicará en una relación con Aries si éste supera favorablemente todas las pruebas que le tiene preparadas: la de la paciencia, la del silencio y la del calculado distanciamiento.

Aries tendrá que demostrarle a su conservador compañero que es menos vehemente de lo que parece y está dispuesto a asumir un proyecto de vida compartido y concretado. Sólo el paso del tiempo delatará el resultado de las pruebas pero, aunque no lo sepan, el tiempo siempre jugará en contra de los dos.

Qué tienen a favor

• La naturaleza masculina y activa de Aries se complementa perfectamente con la femenina y pasiva de Capricornio, permitiendo un perfecto entendimiento en la esfera íntima, seguramente el dominio más vinculante para esta pareja, que vive el encuentro íntimo como una exploración, como una aventura de fusión, como una comunicación sin palabras. Tan sólo les queda recordar que Aries es diurno y Capricornio, nocturno: la hora del té siempre es una buena opción para un encuentro.

• Aries ve a Capricornio como un tipo seguro; Capricornio, huele en Aries el triunfo. Juntos, podrán aprender muchas cosas y, como ambos desean siempre ganar, les resultará fácil ejercitarse en apostar (Aries) a caballo ganador (Capricornio), aunque lo más importante que pueden aprender juntos es que su estabilidad como pareja depende de un continuo, renovado y dinámico proceso constructivo que sean capaces de desarrollar.

Qué tienen en contra

• Mantener un modelo de convivencia igualitario y simétrico suele resultarles conflictivo porque Capricornio es uno de los signos más normativos y Aries, uno de los más anárquicos e indisciplinados y no acepta de buen grado las cláusulas con las que el capricomiano pretende blindar la relación. A veces, lo mejor es que no vivan en el mismo domicilio, o al menos, lo hagan por tiempos.

• Identificarse con un proyecto de futuro compartido tampoco les resulta fácil porque Aries es directo y Capricornio, inverso. El primero se dirige por impulso y rápidamente del presente al futuro, a un futuro que siempre vislumbra prometedor. El segundo necesita retroceder al pasado para analizar el presente y plantear sosegadamente el futuro, que siempre se le antoja inquietante. Sus formas de interpretar la vida son radicalmente diferentes y, en consecuencia, difíciles de conciliar.

• Entenderse hablando les resulta complicado, porque Aries es hablador, extrovertido y polemista profesional y Capricornio, mucho más callado, reflexivo e introvertido, prefie
re imponerse con sus calculados silencios más que expresar lo que siente, todo lo contrario al ariano.

• Sus respectivas familias no suelen colaborar en ningún sentido con la pareja, que deberá evitar posicionarse con ninguna de ellas para eludir conflictos de difícil solución. Igualmente, elegir una zona para vivir o un tipo de vivienda es otro motivo de fatal crispación. Lo dicho: a veces, es mejor que no vivan juntos.

• En caso de conflicto, los signos cardinales siempre se enfrentan con sus particulares armas y ofrecen enconada resistencia antes de ceder o cambiar sus posiciones. Normalmente, sus enfrentamientos acaban en portazo y cerrojazo pero, casi nunca, es definitivo.

Síntesis de la relación de pareja Aries Capricornio

Aries es la línea más corta entre dos puntos y Capricornio la más larga. Si se mantienen unidos y dispuestos, ambos pueden aprender mucho: Aries, que el camino más rápido no es el más corto y Capricornio, que el más lento no es el más seguro. De todas formas, los clichés, tarde o temprano, emergen y Capricornio, invariablemente, le dirá a su compañero que tenga cuidado y éste le responderá que no se preocupe.