Pareja Acuario con Piscis

Pareja Acuario con Piscis

La unión entre Acuario, signo de Aire fijo y racional, y Piscis, signo de Agua variable y emocional, no contiene demasiados elementos de concordancia sobre los que poder asentar una relación de pareja compacta.

El elemento Aire y el elemento Agua son difíciles de amalgamar, básicamente, por la diferente composición que a ambos estructura y, en definitiva, anima.

Acuario es a Piscis como la nube es al océano: viven en correspondencia, en nutrición cruzada, pero no les resulta fácil aproximarse demasiado, tocarse o penetrarse, salvo en contadas ocasiones.

El ingrávido Acuario habita en la fría estratosfera y, por su ubicación, posee una perspectiva nítida, elevada y rota de horizontes que le permiten concebir la vida en clave de presente continuo, ese estadio en el que pasado, presente y futuro son un absoluto que carece de fronteras y que impregna su temperamento de idéntica melodía.

Por su parte, el insondable Piscis, habitante de las oscuras y abismales fosas oceánicas, acostumbrado a vivir en un difuso enclave de ensordecedor silencio, es más adicto a los refugios y a bucear en sí mismo y en su pasado que a hacerlo en los espacios abiertos que exigen emerger, descomprimirse y abandonar los propios claustros.

En cualquier caso, resulta evidente que ambos habitan en esferas diferentes, alejadas en el tiempo, el espacio y la perspectiva vital y que, por consiguiente, los nexos de unión que pueden llegar a establecer se resisten a manifestarse de forma nítida, fácil y rápida.

Sólo a partir de la insistencia y del optimismo cegador que del amor puede llegar a brotar, se entiende una aproximación y una complicidad plena de contrastes y que exige a ambos jugárselo todo a una carta sin más comodín que la incertidumbre superlativa y recíproca.

Sin embargo, este dilema que, por igual, les impele a abrirse totalmente a un habitante de otro mundo, ambos saben abordarlo de forma natural porque tanto Acuario como Piscis son signos entrenados para vivir alejados de sí mismos, para entregarse a los demás y para anteponer lo ajeno a lo propio, en un inexplicable alarde, nunca se sabe si de generosidad o de inconsciencia.

Piscis y Acuario pueden llegar a arrebatarse y a seducirse porque por igual saben adecuarse y estar a la altura de las idealizaciones del otro y corresponder sin demasiado esfuerzo a todo aquello que su amado sueñe desde su particular y lejano enfoque.

En su desconocimiento mutuo, ambos se resultan atractivos y, aun sin querer, saben mantener esa aura de misterio que fomenta la perplejidad, embriaga los sentidos y cautiva la voluntad que, dicho
sea de paso, en ninguno de los dos es un factor de carácter fuerte y definitorio.

Se atraen, sin duda, porque ambos comulgan con una visión fantástica de la vida, forjada de sueños cumplidos, de sueños pendientes y, sobre todo, de sueños gestantes.

Sueños, al fin y al cabo, que les unen, les orientan y les permiten caminar juntos hacia nuevos e imprevisibles escenarios.

Recíprocamente, saben arrastrarse el uno al uno a sus respectivos mundos y hacerse partícipes de sus más recónditos secretos, anhelos y conflictos personales porque, aun siendo radicalmente diferentes, ambos comulgan con pan de quimera y, sobre todo, coinciden en la común convicción de vivir en el destierro: Acuario, de su tiempo; Piscis, de su espacio.

Qué tienen a favor

Mantener un modelo de convivencia en un plano de igualdad y de correspondencia recíproca resulta fácil para ambos, pues Acuario tiende a evitar conflictos y discrepancias y Piscis suele ser adaptativo y escasamente exigente y, aunque sea mucho más hogareño que el acuariano, también agradece poder disfrutar de tiempos de soledad y de aislamiento en sus particulares aposentos.

Concretar un proyecto de futuro común que albergue sus expectativas de pareja no suele resultarles demasiado complicado en la medida que ambos son proclives a renunciar a sus particulares exigencias y a fomentar todo aquello que redunde en bien de la consolidación de la relación.

Las decisiones consensuadas y la confianza plena suelen ser uno de los mejores activos de la relación.

En la esfera sexual, la naturaleza masculina y activa de Acuario se complementa perfectamente con la femenina y pasiva de Piscis, y aunque el acuariano es mucho menos imaginativo y refinado, sabe adaptarse a las pasivas exigencias piscianas y, con su ingenio, mantener viva la chispa en cada encuentro.

Qué tienen en contra

Mantener un diálogo transparente y exento de malos entendidos suele resultarles una tarea complicada porque, a pesar de utilizar el mismo idioma, emplean códigos muy diferentes de lenguaje.

Al reduccionista, objetivo y frío Acuario, tan aficionado a analizar el mundo, le cuesta asimilar la imprecisión, los silencios y la vaguedad de Piscis, y éste se pierde en la rapidez de expresión acuarianas que, con su incontrolable dinámica mental, tiende a dar por expresadas cosas que sólo fueron fugazmente pensadas.

Sus ciclos y ritmos personales, totalmente divergentes, no les favorecen sincronizar sus actividades rutinarias y sus tiempos de receso, que los separan más que acercan, sin contar que Piscis necesita descansar mucho más que Acuario y que a éste, arrítmico y de ritmo frenético por definición, le cuesta estar tranquilo y sin hacer nada, una de las especialidades piscianas.

A Piscis le cuesta seguir a Acuario y a éste, entender el calado emocional que motiva cualquier conducta pisciana.

En caso de conflicto, a Acuario le cuesta modificar sus planteamientos; tiende más bien a racionalizar el problema y a evitar el enfrentamiento y Piscis suele culpabilizarse o responsabilizarse del otro, adoptando una posición victimista y condescendiente.

Síntesis de la relación de pareja Piscis Acuario

La disposición fría, racional y futura de Acuario, unida a la envolvente, subjetiva y pretérita de Piscis, forman un cóctel de alta graduación que resulta embriagador y de imprevisible resaca para ambos.

El acuariano, a través de Piscis, se empapa de memoria, de sensaciones, de matices y se sumerge sin bombonas en el océano de lo inabarcable y el pisciano, a través de Acuario, se da un baño de realidad, de revolución y de desapego.

Juntos pueden ensamblar un amor diferente, próximo y lejano que rompe moldes, convencionalismos y fronteras y les permite vivir juntos lo imaginado por separado.