Pareja Tauro con Cáncer

Pareja Tauro con Cáncer
La compatibilidad entre el elemento tierra (Tauro) y el elemento agua (Cáncer) se manifiesta de forma armónica y evidente en esta pareja. Tauro representa la tierra en la fase previa a la fertilización, la seca tierra que espera la lluvia, y Cáncer, el agua que fluye y fertiliza todo a su paso.

Esta concurrencia permite a la tierra florecer y, finalmente, dar un fruto, y al agua, encontrar un soporte donde ofrecerse y un espacio donde permanecer.

Este esquema de la naturaleza permite entrever los entresijos que configuran los mecanismos de esta pareja, marcada por la afinidad de caracteres y por la facilidad para compartir y conformar una serie de propósitos comunes.

Tanto Tauro como Cáncer son dos signos atados al pasado, ávidos de echar raíces y enfrascados en una continua lucha para conseguir las seguridades que siempre anhelan: el toro, la material; el cangrejo, la emocional.

Seguramente, este es el factor que más y mejor los identifica y que, además, les permite unirse sin esfuerzo en esta apremiante y personal búsqueda, en esta exploración sin retomo que muchas veces les lleva a caminar en círculo, sin llegar a ser del todo conscientes de que apenas se mueven de donde están porque, en el fondo, a ambos les cuesta trascender sus raíces, les es difícil no mirar atrás.

De eso se encarga la potente memoria, tanto de Tauro como de Cáncer, que, posiblemente, constituye su mayor fuente de infelicidad y la que les obliga a hacer muchas concesiones y renuncias personales, seguramente demasiadas. El toro nunca olvida a quien le engañó con el capote y le clavó las banderillas; el cangrejo nunca olvida a aquel que lo abandonó.

Sin embargo, cuando un toro y un cangrejo se encuentran, sus respectivas y pretéritas preocupaciones pueden pasar a un segundo plano. Es como si percibiesen la luz al final del túnel, como si fueran conscientes de que sus sueños de seguridad empezaran a tomar forma, una forma concreta, apenas dibujada en sus recurrentes ensoñaciones. Y cuando la sospecha se hace cierta y reconocen en su compañero las cualidades que ellos, sin remedio, buscaban, la unión se convierte para ambos en determinante, fastuosa, fértil y fascinante.

Unidos, nutren sus respectivas y débiles autoestimas, siempre ávidas del apoyo ajeno y del encuentro salvador; juntos, se demuestran y hacen cierto aquel conocido refrán que ambos comparten: «Tanto tienes, tanto vales». Como es de suponer, el toro lo aplica a sus posesiones y el cangrejo a sus poseídos; se trata sólo de un pequeño matiz englobado dentro de una común filosofía de vida, un matiz que el amor que se pueden llegar a profesar convierte en insignificante.

No obstante, este amor, que ambos intuyen de una intensidad arrebatadora, no suele adoptar una forma galopante y devastadora; es un amor que encuentra resistencias, que no se deja llevar por una ciega alegría y que requiere de tiempo para fraguar, del tiempo que ambos necesitan para someterlo a examen y eludir así cualquier atisbo de equivocación, cualquier posibilidad de error y, por consecuencia, de dolor.

Los dos son conscientes de que el extraordinario acontecimiento que supone su encuentro no es algo pasajero; saben que su romance constituye un categórico encuentro con la vida, pero también con la muerte, con la alegría y con el dolor, sin término medio. El amor que fatídicamente les ha tocado demanda definirse, no escuchar la voz del pasado y decidir, sobre todo decidir.

Afortunadamente, ni el toro ni el cangrejo son excesivamente veloces y se otorgarán todo el tiempo que necesiten para consolidar sus certezas, para fortalecer su vínculo y para intercambiarse sus crecientes y profundos afectos. La pasividad y el sentido de la receptividad que ambos comparten harán el resto porque, como dicen los orientales: «La no acción es acción».

Qué tienen a favor

• Ambos aspiran a un modelo de pareja y de convivencia convencional, conservador, cerrado y simétrico, en el que la definición de papeles, las certezas y la estabilidad sean las garantes de la seguridad que ambos anhelan. Les es fácil convivir, compartir y definir las estructuras en las que se asienta su relación. Tener un hogar propio y enraizarse son elementos de primera necesidad y ambos apuestan firmemente por ellos y, sin duda, están capacitados para obtenerlos.

• Implicarse en un proyecto de futuro común también les resulta fácil, incluso a pesar de que ambos se hallan muy sujetos por sus respectivas experiencias pretéritas. La confianza mutua que se otorgan de forma natural y la facilidad que tienen para compartirlo todo y para darse apoyo mutuo les abren las puertas de un futuro progresivo y feliz.

• Hablarse y entenderse es todo uno, pues la mirada incondicional que comparten habla más que cualquier discurso que puedan mantener, un hecho que, unido a su manifiesta empatia, los convierte en cómplices en todos los sentidos.

• En la esfera íntima, son extraordinariamente compatibles, detallistas y versátiles, sobre todo Cáncer, y convierten cada encuentro en una prolongada y envolvente excitación que abarca todos los sentidos. Tauro es sensual y Cáncer envolvente y ambos gustan de todos aquellos elementos que crean una atmósfera de voluptuosidad (música, perfumes, inciensos) y configuran un fondo embriagador al que irremediablemente se abandonan sin reservas.

Qué tienen en contra

• Sus ritmos personales son divergentes: Tauro es diurno, constante y esforzado trabajador y Cáncer, nocturno, ciclotímico y más contemplativo que activo.

• En el ámbito social, suelen acumular contratiempos por su compartida tendencia a posponer decisiones, a no ser impositivos y, sobre todo, por no hacer prevalecer sus derechos y prioridades frente a los demás. Su fuerza como pareja reside en cerrarse oportunamente al medio ambiente; su debilidad, en no captar con amplitud de miras los requerimientos que les llegan del exterior.

• En caso de conflicto, ambos tienden a encerrarse y a sentirse heridos. Tauro, aunque parezca estoico, es sensible, y Cáncer, sensiblero y de lágrima fácil. Con frecuencia, motivos menores propios de la convivencia los convierten en afrentas mayores y motivo de susceptibilidades o de rechazo. Ambos tienen facilidad para sentirse heridos y reaccionan aislándose: el toro en su silencio, el cangrejo introduciéndose en su caparazón.

Síntesis de la relación de pareja Tauro Cáncer

El toro y el cangrejo se entienden a la perfección y configuran una relación protegida que contiene todos los nutrientes que ambos requieren. No necesitan buscar nada fuera porque lo tienen todo en su hogar, ofrecido generosa y amorosamente por su insustituible compañero. Juntos, construyen y gozan de un mundo intimista diseñado a su medida, a prueba de imprevistos y al abrigo del mundanal ruido. Su peligro como pareja radica en anclarse en el pasado, la rutina y la dependencia mutua pero, claro, eso para ellos no constituye un peligro sino una satisfacción, la mayor.