Pareja Libra con Libra

Pareja Libra con Libra
Dos individuos marcados por el signo de Libra, usualmente, se unen por sus afinidades, por sus ideas comunes y por sus criterios convergentes más que por cualquier otra causa o circunstancia.

Ambos pertenecen al dominio del elemento aire y, por consecuencia, sus respectivos esquemas mentales, sus opiniones y su forma de expresarlas constituirán el principal elemento sustentador de la unión.

En cualquier caso, como en el resto de combinaciones zodiacales que emparienta a dos individuos del mismos signo, esta unión potencia y evidencia las virtudes del signo pero, igualmente, refuerza los defectos y las carencias del mismo.

Los signos de aire actúan guiados por esquemas mentales, criterios lógicos y motivaciones intelectuales.

Para ellos, si las neuronas no se les excitan, no se les activa nada, y aun así, cualquier estímulo importante que reciben no pueden evitar querer tamizarlo a través de la razón y de la lógica.

Los Libra, particularmente, no son muy dados a apasionarse, a actuar con visceralidad o a perder totalmente los papeles en el terreno de las relaciones.

Más de lo que quisieran, prima en ellos el sentido de las formas, la necesidad de mantener la compostura y la obligación de racionalizar, y las más de las veces justificar, cualquier hecho por doloroso y dañino que les resulte. Para ellos, es mucho más importante guardar las apariencias y ofrecer a los demás una imagen neutra, impecable y digna, que sucumbir al dictado de las pasiones desaforadas.

El libriano, tan dado a buscar el equilibrio, la sincronía y la cooperación en todo, cuando se enamora de un hermano de signo, es consciente de que le ha tocado la lotería con un capicúa, experimenta la sensación de haber tropezado con un trébol de cuatro hojas habitado por un duende rescatador.

De hecho, el romántico e idealista Libra siempre espera que alguien le rescate de sí mismo y le arranque de sus eternas dudas; alguien, a ser posible, que se ajuste a su modelo ideal o, al menos, lo suficientemente dúctil para que, en breve plazo, se deje guiar por su dictado o, mejor dicho, por su consejo.

Qué duda cabe que ambos piensan igual y, por tanto, no les resultará difícil establecer una rápida comunión y abandonarse al dictamen de la atracción mutua.

Dos Libras, cuando se encuentran, perciben una resonancia compacta, recíproca y armónica, mezcla de fragilidad y de fortaleza, de ternura y de tersura, de ética y de estética. Ambos saben que si no optan por la más veloz de las huidas, están condenados a entenderse, a entregarse y a amarse.

En cualquier caso, la relación les aporta paz, tranquilidad y la certeza de ser comprendidos por alguien que mantiene parecidos horizontes y expectativas.

Ambos saben que pueden despreocuparse y delegar en el otro (algo que les encanta), con total garantía de satisfacción, numerosos aspectos de la relación, en la convicción de que serán gestionados como si uno mismo los llevara.

Es tal el grado de complicidad, de cooperación, de compromiso y de intimidad que pueden llegar a establecer que les costará mucho separarse, incluso para poder desarrollar de forma independiente sus particulares tareas o trabajos.

La dependencia mutua, a veces mórbida, la subordinación de intereses personales por el bien de la relación y el intento de fusionar gustos, tendencias y amistades constituyen el epicentro de esta relación que, como todas, tiene elementos a favor y en contra, aunque, en este caso, lo favorable es mucho más evidente porque Libra ya se encarga de resaltarlo, y dos Libras mucho más; contrariamente, todo aquello que les resulte desfavorable sabrán disimularlo, maquillarlo y, si no queda más remedio, justificarlo aunque sea con estadísticas, como los políticos.

Qué tienen a favor

Les resulta fácil crear un modelo de convivencia simétrico, igualitario y relativamente abierto. Ambos desean un hogar que respire paz, tranquilidad y bienestar y trabajarán codo con codo por conseguirlo y, sobre todo, por diseñarlo y decorarlo a su gusto, pues para ellos su casa es el reflejo ampliado del amor que los une.

Las buenas formas, el respeto, la educación y el notable grado de empatía que los caracteriza les permite establecer un tipo de diálogo intimista, reconciliador y, por lo común, carente de agresividad. De forma elegante, son capaces de expresar incluso lo más hiriente o inquietante.

Su similar filosofía de vida les permite identificarse fácilmente con un proyecto de futuro común.

Ambos apuestan por lograr el éxito y por consolidar una posición destacada y brillante y juntos intuyen que les resultará mucho más fácil lograrla y disfrutar compartiéndola.

En último término, cualquiera de los dos puede llegar a hipotecar su carrera personal a fin de apoyar la de su pareja incondicionalmente.
Su marcado grado de sociabilidad les invita a apuntarse siempre a causas sociales, culturales o activismos varios. Esta circunstancia les permite ampliar su círculo de amistades y contactos, algo para lo que siempre están bien dispuestos.

Qué tienen en contra

Su parecido ritmo vital y su compartida tendencia a dejarse llevar por la ley del mínimo esfuerzo y, sobre todo, a posponer asuntos les generan múltiples conflictos de todo orden. Un hecho que se agrava porque a ambos les cuesta tomar decisiones, defenderse o imponerse a las circunstancias o a terceras personas.

En la esfera sexual, sus semejantes tendencias de caracter son difíciles de compatibilizar. Libra, aun siendo masculino y activo, mantiene una disposición pasiva, antojadiza, caprichosa y paradójica, tendencias que afectan a ambos por igual y que, con frecuencia, les genera numerosos equívocos, decepciones y desencantos.

Curiosamente, esta pareja tiende a establecer relaciones fructíferas con amistades y a mantener constantes enfrentamientos con sus respectivas familias, que parece que no pierden ocasión para generar tensiones o poner trabas a la relación.

En caso de conflicto, ambos tienden a transigir y evitan ser el primero en abordar abiertamente el problema. Las más de las veces, procurarán no perder la compostura y racionalizar la situación o llegar a algún acuerdo. No obstante, ambos son obstinados y transigen sólo en las formas, no en el fondo.

Síntesis de la relación de pareja Libra Libra

Dos librianos establecen una relación de igualdad y de camaradería óptima, de la que esperan prácticamente lo mismo: entendimiento, apoyo, fidelidad y lealtad.

Valores que exigen al otro, pero que no siempre ellos mismos son capaces de ofrecer porque ambos son sensibles al halago, a la coquetería y a la adulación, sobre todo si aparece provista de un cuerpo hermoso.

Sin duda, el fantasma de la infidelidad, tarde o temprano, a ambos acechará, pero, dado el caso, cualquiera de los dos tienen mano izquierda para sortear cualquier envite y, suponiendo lo peor, transigir, que siempre es mejor que perder.

A fin de cuentas, ¿compartir acaso no es un verbo libriano?