Pareja Leo con Capricornio

Pareja Leo con Capricornio
La incompatibilidad entre el elemento Fuego (Leo) y el elemento Tierra (Capricornio) se manifiesta, una vez más, en esta complicada combinación en la que convergen dos temperamentos difíciles de amalgamar y con escasos factores en común para propiciar una fusión armónica y duradera.

Para la condición optimista y extrovertida de Leo, la vida es concebida como algo bello, breve y brillante, que ha sido diseñada para ser disfrutada en todo momento, en todos los sentidos y sin pérdidas innecesarias de tiempo.

Como es de suponer, Leo no comulga mucho con la idea de esperar a que llegue su momento, sino que más bien tiende a provocarlo conscientemente y está dispuesto a abreviar cualquier trámite, del género que sea, con tal de alcanzar el éxito por la vía rápida y, a ser posible, por sí mismo. En todo momento, sabe lo que quiere y apuesta por ello con rapidez y asumiendo riesgos.

Contrariamente, el pesimista e introvertido Capricornio concibe la vida de un modo sustancialmente diferente y no de forma tan cromática y risueña como el leonino.

El sentido del fracaso y el miedo a equivocarse obligan a Capricornio a andar por la vida con más reserva y, por supuesto, mucho más despacio que Leo. Capricornio es tan o más ambicioso que Leo, pero no tiene la misma capacidad para asumir riesgos y, por tanto, calcula cada una de las jugadas que tiene previstas.

Capricornio, todo lo que hace, invariablemente, está previsto, prevenido y prejuiciado. En el partido de la vida, siempre prefiere ocupar lugares discretos hasta que llegue su momento, si es que llega; prefiere jugar de portero o de defensa y ver la pelota venir, que no correr a buscarla insistentemente como los delanteros rompedores, tipo Leo, que son los que, finalmente, se llevan todos los palos y los que más posibilidades tienen de cometer errores.

Capricornio, evidentemente, también quiere ganar, pero no le importa que sea incluso por fallo del contrario, más que por acierto propio. «Lo que importa es el resultado», como es obvio, no es una frase diseñada por un Leo, que más bien apuesta por el lucimiento personal y el triunfo merecido y obtenido por sí mismo.

En cualquier caso, Leo y Capricornio viven la misma realidad pero la interpretan con claves diferentes, aunque concordantes en la esencia.

Es por eso por lo que, aun siendo muy diferentes, se pueden llegar a atraer progresivamente a partir de su primer encuentro que, como es de suponer, no será del todo espontáneo y abierto.

El reflexivo y prudente capricomiano no se lanza a la aventura amorosa alegremente y sin tomar precauciones defensivas u olvidando las experiencias negativas que haya podido tener en el pasado y, aunque pueda sentirse fuertemente atraído por el leonino, desconfía de sus formas pomposas y efusivas y tiende a creer que no es del todo sincero.

No obstante, con el tiempo (su principal recurso) descubrirá, aunque no lo diga, que fue un tanto rígido en su prejuicio. Por su parte, al leonino le atrae el aire serio, silencioso y comedido que emana del capricomiano y puede sentirse transportado por el deseo de querer acceder con urgencia a su realidad interna.

Leo deberá entender y aceptar que la prisa y la improvisación no caracterizan, precisamente, a Capricornio, que, más bien, tiende a reprimir sus impulsos y a intentar evaluar todas las pruebas de amor que su compañero le ofrece, por más que pueda sentirse halagado en su fuero interno.

Como ya se ha dicho, Capricornio teme cometer errores porque sabe que no le resulta fácil trascender los fracasos ni sobreponerse al estado de melancolía que, con frecuencia, le acompaña.

Sin embargo, su analítica y fría mentalidad no pasa por alto el hecho de que Leo le rescata, aun sin querer, de ese estadio de desconfianza plena y le impregna de la euforia que el leonino despliega en todo lo que hace o dice.

Leo despierta en Capricornio esperanzas de transformación e incentiva su estado de ánimo y, paralelamente, Leo se siente palpitar ante el aplomo, la inaccesibilidad y las sobrias maneras de Capricornio.

Qué tienen a favor

Aunque Leo es extrovertido y Capricornio todo lo contrario, les resulta fácil comunicarse con un lenguaje propio y establecer un diálogo sereno, respetuoso y argumentativo. Leo entiende los silencios de Capricornio y su necesidad de no emitir opiniones ligeras sobre nada y el capricomiano admira la capacidad de síntesis y la claridad con la que el leonino se expresa.

La condición ambiciosa de ambos les garantiza poder diseñar un proyecto de futuro común a la medida de sus necesidades vitales que, por lo general, se orientarán a conseguir una base material en la que apoyar la relación.

Los dos comparten una visión materialista de la vida y lo único que les diferencia es la forma en la que quieren gestionar los recursos obtenidos: Capricornio reservando buena parte, y Leo, derrochando al máximo. En cualquier caso, su unión constituye una buena y rentable inversión.

En la esfera sexual son muy compatibles y aunque el femenino Capricornio es mucho menos romántico e idealista que el masculino Leo, a ambos les une una fuerte atracción erótica que los fusiona sin reservas y les permite una respuesta sana, armónica y gratificante.

Qué tienen en contra

No les resulta fácil establecer un modelo de convivencia equilibrado y adaptado a las necesidades y los gustos de ambos. El extrovertido Leo es mucho más sociable que el taciturno Capricornio y, por consiguiente, les cuesta llegar a puntos de encuentro en que las tendencias sociales y bulliciosas de Leo se equilibren con las domésticas y tranquilas que Capricornio alberga.

El ritmo y las formas de posicionarse ante la vida, claramente enfrentadas entre ambos, les dificulta desarrollar actividades y tareas en común. Leo y Capricornio se entienden en lo esencial y lo genérico, pero discrepan abiertamente en lo básico y cotidiano.

En caso de conflicto, ambos se castigan con sus peores armas y no tienen reparos en disparar y luego preguntar. En las situaciones límite, Leo tacha a Capricornio de reprimido, mezquino e inseguro, y éste utiliza el silencio como desprecio e intenta demostrar a Leo sus errores y desaciertos, algo que el leonino difícilmente reconoce. El mayor peligro de sus peleas es que se cristalizan en el tiempo y desgastan la relación sin remedio.

Síntesis de la relación de pareja Capricornio Leo

Capricornio y Leo pueden mantener una relación estable, inteligente y afectuosa. El principal escollo que tienen que resolver es no dar rienda suelta a sus compartidas tendencias egoístas, exigentes y, en el extremo, insensibles. Ambos deberán ser capaces de establecer un grado de intimidad aceptable y una fusión emocional más allá de los valores tangibles y materiales que les pueden llegar a unir.

Solitarios e individualistas, cada uno a su manera, no les resulta fácil dar más de lo que esperan del otro y éste es, precisamente, el talón de Aquiles de la relación y su principal reto. Si dan, recibirán; si piden demasiado, les tocará esperar a que el tiempo, que siempre juega con ventaja, dé su veredicto devorador. Para ellos, dar mucho es una inversión, y pedir mucho es iniciar los trámites del inventario.