Pareja Virgo con Virgo

Pareja Virgo con Virgo
Cuando se unen dos personas que pertenecen al mismo signo astrológico, por lo común, crean una relación en la que se redoblan las virtudes y las carencias propias del signo.

A dos Virgos les resulta fácil entenderse y comunicarse porque poseen horizontes personales parecidos y propósitos afines, los propios del elemento tierra que los acoge y que les induce a buscar la estabilidad en todos los frentes de su vida, por encima de cualquier otro pronunciamiento.

La tierra es de naturaleza fría y seca y por eso no debe resultar extraño que esta pareja no se caracterice, precisamente, por exteriorizar demasiado sus afectos o por darse públicamente muestras de cariño.

Los virginianos son asépticos, discretos y prudentes y desde que se conocen hasta que llegan a intimar, se toman su tiempo y no suelen dar pasos alocados o tomar decisiones de las que más tarde puedan arrepentirse.

Ambos conciben por igual el amor y la relación de pareja y, por consecuencia, intentarán establecer una relación simétrica, estable y al abrigo de imprevistos.

No obstante, aun reconociendo que la afinidad de caracteres es un factor de fusión determinante para cualquier tipo de unión, en este caso, la ausencia de diversidad merma la intensidad, el apasionamiento y la hondura sentimental que toda relación de pareja requiere para mantener renovados sus propósitos.

Cuando se unen dos virginianos, desde el inicio, corren el peligro de diseñar un tipo de relación instalada en el tiempo y en la que primen la previsión por encima de la pasión y la rutina por encima de la sorpresa.

Virgo, seguramente en mayor medida que otros signos, suele intentar defenderse del enamoramiento y de las, a su entender, devastadoras secuelas y por ello, suele controlar sus arrebatos y no ponerse alegremente a merced del amor.

Su tendencia previsora e hipocondríaca, con frecuencia, le inclina a concebir el amor como un estado de enfermedad pasajera que, al menos, requiere cierta alerta y cautela.

Virgo, ante todo, es sensato, y la prudencia y el amor casi nunca se llevan de la mano, tal como, acertadamente, lo expresó Publilio Sirio: No está permitido a los dioses amar y ser sensatos.

Como es de prever, su unión se estructurará bajo una óptica conservadora y tradicionalista capaz de resistir el efecto corrosivo del paso del tiempo.

Dos virgos forman una relación compacta y, a su manera, comprometida, pues ambos son de naturaleza mutable, variable y adaptativa y son capaces de ajustarse con relativa facilidad a todo aquello que les vaya aconteciendo sin, por eso, perder de vista las finalidades últimas de la relación.

Pueden culpabilizarse el uno al otro de mil cosas, enfrentarse, despreciarse y, en el límite, incluso ser infieles para castigar al otro, algo así como una medida terapéutica, pero rara vez llegan a un punto irreversible que rompa la relación, entre otras cosas, porque ambos son prácticos, analíticos y conscientes de lo que les interesa que prevalezca por encima de todo.

En el fondo, ambos saben que se entienden a la perfección y, aunque por momentos no se aguanten, son capaces de eludir el punto crítico de desencuentro irreversible y esperar a que todo se calme.

Seguramente, esta pareja se entenderá a la perfección en todo aquello que requiera de método, orden y lógica; sin embargo, tendrán problemas para captar los matices, las inconcreciones y las sutilidades que toda relación de pareja contiene.

Virgo es un gran teórico y un excelente traductor, pero todo aquello que se escapa a la teoría y a la regulación, para él, suele ser inaprensible y, por tiempos, inquietante.

Impregnado de una visión fragmentaria y sistematizada de la vida, Virgo intenta adaptar el amor, la relación de pareja y todo aquello que siente a un modelo costumbrista y cincelado por el hábito y la rutina, sin darse cuenta de que el amor, que escapa a la más docta comprensión, difícilmente puede ser aprehendido y reducido a fórmulas.

El analítico Virgo debe aprender a beberse el amor y a disfrutar de su efervescencia y no perder el tiempo intentando descifrar su inaccesible fórmula magistral, algo que es mucho más secreto que la composición de la Coca Cola.

Qué tienen a favor

Les resulta fácil entenderse hablando porque ambos utilizan el mismo tipo de lenguaje e idénticos recursos. Los dos son buenos conversadores y nunca les faltarán motivos de diálogo y de controversia y, además, en caso de necesidad o de aburrimiento, siempre pueden despellejar a alguien, su compartido deporte favorito.

Su parecido ritmo personal les favorece compartir y sintonizar en múltiples aspectos de la relación y les permite desarrollar tareas y aficiones en conjunto, sin trabarse el uno al otro.

La visión materialista de la vida que ambos comparten les permite progresar en el tiempo y cimentar una base económica estable que les garantice la seguridad y la previsión que siempre buscan. Usualmente, se ponen pequeñas metas materiales y, sin prisas, las van consolidando.

Qué tienen en contra

No les resulta fácil establecer un modelo de convivencia equilibrado y tranquilo, en el que ambos se sientan cómodos. Sus móviles naturalezas más bien les inclinan a no dar excesiva importancia a todo lo relacionado con el hogar y las tareas compartidas suelen ser fuente de conflicto recurrente.

Tampoco les resulta sencillo establecer un proyecto de futuro compartido, pues a ambos les lastra su respectivo pasado personal, que tiende a enturbiar no sólo el proyecto de futuro, sino el presente de la relación.

A Virgo le cuesta desprenderse de sus particulares fijaciones y cuando se juntan dos virginianos, la situación se complica porque no son capaces de relativizar y desvalorizar las pretéritas experiencias, en especial las de carácter afectivo.

Las relaciones sexuales constituyen un foco de fricción recurrente pues a ambos les gusta llevar la iniciativa en este terreno e imponer sus gustos y tendencias propias. Igualmente, tienden a discutir y a discrepar mucho por cuestiones sexuales y algo peor: cuando se enfadan, desvalorizan y cuestionan de forma mordaz la competencia sexual de su pareja con objeto de minar su autoestima.

Virgo tiende a creer poco en sí mismo, a tener complejos y a alimentar variadas neurosis. Como es de prever, el hecho de que ambos compartan en cierto grado la misma tendencia no beneficia a ninguno de los dos, sino que más bien crea un círculo vicioso de dependencias mórbidas y de carencias afectivas que no pueden recíprocamente compensar.

Síntesis de la relación de pareja Virgo Virgo

La unión de dos personas nacidas bajo el signo de Virgo configura un tipo de relación que a ambos aporta numerosos elementos de seguridad y de certeza, algo que siempre buscan, porque Virgo es un impenitente revisor de garantías y de fechas de caducidad.

Si son capaces de no dar excesivo culto a la costumbre, a la previsión, al ahorro y a la economía, sobre todo de afectos, de seguro que su notable inteligencia les permitirá mantener una relación saludable en la que ambos podrán sentir mucho más que su propio latido y obtener mucho más de lo que esperan porque Virgo, de hecho, siempre espera poco de todo.