Pareja Tauro con Tauro

Pareja Tauro con Tauro
Como sucede en todas las parejas que comparten signo astrológico, las virtudes propias del signo se refuerzan, así como las debilidades o defectos.

Seguramente, la mayor facilidad que esta combinación otorga es la natural, cómoda e inmediata sintonía que entre ambos se establece y que propicia una relación sin sobresaltos en la que cada uno de los miembros sabe a ciencia cierta lo que puede esperar de su compañero porque, al fortalecerse el elemento tierra, el de mayor previsibilidad, ambos pueden obtener, compartir y gozar de la estabilidad personal que su ser interno en toda ocasión les demanda.

Las garantías, en todos los sentidos, que Tauro siempre solicita, nadie mejor que otro Tauro puede ofrecérselas pues, al fin y al cabo, ambos anhelan lo mismo y están en condiciones de implicarse en idéntico sentido y en el mismo propósito común.

Cuando se conocen o contactan por primera vez, se observan en la distancia y, con los ojos entreabiertos para no delatar demasiado su intención, se reconocen y magnéticamente se atraen, pero ninguno de los dos se desboca y corre alocada y efusivamente hacia los brazos del otro; guiados por su instinto defensivo, más bien, se aproximan de forma cautelosa y establecen un contacto pausado y un diálogo tranquilo en el que van valorando la casta de su posible pareja. El toro no suele berrear y sólo el brillo de sus ojos encendidos declara su interés, algo que, en primera instancia, siempre intenta disimular.

Si, excepcionalmente, Tauro se enamora a primera vista, tiende a reprimirse o a controlar sus impulsos para evitar cualquier asomo de equivocación o paso en falso que le pueda conducir al posterior sufrimiento. No es que el toro no reaccione ante el estímulo adecuado, lo que ocurre es que no lo hace de golpe como otros signos.

El toro necesita tiempo, el justo para saber si el envite de la ocasión merece su respuesta. Sin embargo, cuando se unen dos toros, este proceso se acelera y sus compartidos puntos de vista les permiten entenderse de forma más rápida que si se tratase de otros signos y, rápidamente, trazar planes y apostar por una vida en común.

Desde el momento en que se unen, son inseparables y capaces de resistir con fortaleza cualquier desventura que les pueda acaecer. Su tradicional unión siempre se estructurará según sus compartidas ideas de la fidelidad, estabilidad y compromiso. Tauro es el signo que menos se separa de su pareja, entre otras cosas porque resulta muy gravoso y obliga a decidir y a cambiar en muchos órdenes de la vida y eso es lo peor que le puede suceder.

Usualmente, dos toros establecen una serie de prioridades y un plan de vida progresivo y, unidos, trabajan para lograrlos. Nada de lo que consigan será fruto de la improvisación o del azar, sino de su paciencia, laboriosidad, tenacidad, sentido de la conservación y, sobre todo, del ahorro.

Su relación quizá peque de rutinaria y aburrida, pero esta sensación quedará minimizada respecto a los dividendos y la paz interior que ambos obtienen de la unión, muy consustanciales a su forma de entender la vida. Para Tauro, lo único que no tiene precio, sino un elevado valor, es la seguridad.

El toro siempre tira a la tierra, especialmente a la suya, a su particular dehesa que siempre ocupa un lugar privilegiado y evocador en su querencia, en su descomunal memoria. Para Tauro disponer de una casa propia y confortable es algo de primera necesidad porque el toro es casero y busca la comodidad y la protección que su territorio le aporta. Por consecuente, esta pareja siempre apostará por disponer de un espacio propio, decorado con materiales nobles y que respire paz y acogimiento.

Para ellos, vivir en un piso de alquiler sólo les genera incertidumbres y una inquietante sensación de provisionalidad difícil de digerir, como todas las provisionalidades que se puedan presentar a lo largo de la vida.

Comprar una casa se convierte, por tanto, en un objetivo prioritario de esta sólida pareja. Una casa que, generosamente, siempre estará abierta a los demás pues, ante todo, los toros son unos excelentes anfitriones, amantes de las celebraciones y de poder compartir su hogar y su comida con su gente. Ésta es una de las formas que tienen para, ocasionalmente, demostrar que no son tan aburridos como la gente cree.

Qué tienen a favor

• Dos Tauro se aman hasta la muerte y, aunque ambos sean obstinados, son capaces de someter su voluntad por el bien común de la pareja, estableciendo un modelo de convivencia cerrada y blindada a imprevistos. Siempre tendrán garantizados su mutuo amor, ternura y cariño y, difícilmente, les acechará la sombra de la ingratitud: el toro es noble por naturaleza.

• Compartir un proyecto de futuro común es una realidad tangible para ellos, pues sus apetencias, gustos, ambiciones y filosofía de vida suelen correr parejas y ambos luchan y cooperan juntos para hacerlas realidad.

• Ambos son calmados, de costumbres regulares y funcionan al unísono compartiendo un mismo ritmo vital, más diurno que nocturno, que les permite no entorpecerse en sus mutuos quehaceres y gestionan la relación de forma consensuada.

• El factor económico siempre está a su favor, en parte derivado de su sentido de la previsión, les permite disponer de una cuenta corriente saneada y apta para aguantar cualquier imprevisto.

• Igualmente, esta pareja atrae con facilidad beneficios sociales (subvenciones, ayudas estatales, ventajas fiscales, pisos de protección oficial).

• Sus respectivas familias colaborarán en todos los órdenes en el asentamiento de la relación y no serán una fuente de conflicto, tan común, por otra parte, en otras combinaciones zodiacales.

Qué tienen en contra

• Su común tendencia inmovilista y su incapacidad para desprenderse de lo que sea les ancla en el pasado y les dificulta adaptarse a las exigencias de la siempre cambiante realidad. El miedo a perder les incita a establecer defensas contra el mundo y puede llegar a bloquearles, obligándoles a vivir una existencia agotadora, en la que se sientan inexorablemente atados a todo aquello que quieren retener o que se resisten a modificar.

• La esfera íntima es la que suele acoger el mayor número de fricciones al ser ambos de condición femenina, pasiva y de reacción lenta: esperan que sea el otro el que dé el primer paso de acercamiento. Este hecho, unido a que su nivel de diálogo es débil, puede conducir a adoptar posiciones monolíticas y de aislamiento que minen la relación en el ámbito que, por excelencia, más une o separa a cualquier pareja.

• En caso de conflicto, suelen mantener actitudes obcecadas que alargan cualquier disputa de forma indefinida. Cuestiones relacionadas con herencias, legados y muertes de familiares suelen destapar la caja de los truenos de esta pareja, que encuentra a partir de estas situaciones inopinadas elementos de fricción y de difícil resolución que, invariablemente, les conducen al resentimiento y al distanciamiento.

Síntesis de la relación de pareja Tauro Tauro

Dos Tauros se unen por la evidente afinidad que poseen y por la recíproca seguridad y afecto que se aportan, pero no pueden disfrutar de la diferencia del complemento, del contraste del antagonismo. Juntos hacen fuerte lo que ya tienen fuerte por separado, convirtiendo su relación en un ente monolítico e indisociable.

Cuando un toro se enamora de otro toro, en realidad, es como si se enamorara de sí mismo, de la fortaleza y casta que ve en el otro y que reconoce como propias. Y es que en realidad, como ellos bien saben, es muy fácil enamorarse de un Tauro, pues sus atributos son incuestionables, generosos y saltan a la vista.