Pareja Tauro con Capricornio

Pareja Tauro con Capricornio
La complicidad y la correspondencia entre dos signos de tierra, materialistas, femeninos y estables, siempre está asegurada.

La duración como consigna y la seguridad como soporte resumen los puntos de encuentro caracteriales que ambos comparten y que con idéntica intensidad proyectan hacia los objetivos que anhelan alcanzar.

Juntos, de seguro, no sólo los materializarán, sino que, además, podrán disfrutarlos por igual.

La laboriosidad y el sentido de la previsión de Tauro, unidas a la buena administración y al elevado grado de ambición de Capricornio, constituyen una garantía de éxito para todas aquellas empresas que persigan, especialmente aquellas que requieran de tiempo, dedicación, renuncias personales.

Los signos de tierra, y, especialmente, Tauro y Capricornio, nunca hacen nada porque sí y, por consecuencia, necesitan que su trabajo y todo aquello a lo que se dedican tenga resultados materiales y les aporten dividendos de algún tipo. La tierra no se caracteriza, precisamente, por su rapidez, por su capacidad de maniobrabilidad o por su sentido de la improvisación, sino más bien por su necesidad de reserva, de cautela y de persistencia en las experiencias.

Usualmente, los signos de tierra se trazan un camino de vida y lo siguen al pie de la letra y sin saltarse ni un punto ni una coma. Es difícil que confíen en la diosa fortuna o en querer cambiar su vida de un golpe de suerte, sobre todo porque no suelen confiar en el azar ni en nada que les llegue sin haberlo sudado previamente.

Para ellos, que tienden a cuantificarlo todo, poseer y acumular son las principales, a veces las únicas, referencias que poseen para saber si sus denodados esfuerzos están bien orientados. A la tierra le ocupa y le preocupa mucho el hecho de «tener» más que el de «ser» y rara vez manifiestan vacilaciones respecto a lo que quieren conseguir y cómo. En todo caso, pueden discrepar en la finalidad que le quieran dar a lo obtenido, pero poco más.

Tauro, mucho más hedonista, conformista y amante de los placeres, desea poseer para vivir con comodidad y gozar flemáticamente. Capricornio, de naturaleza mucho más espartana, avara y ambiciosa, quiere poseer para asegurarse un status y obtener ventajas de él. Sin duda, sus horizontes son parecidos y desde esa proximidad conocida que no exige de demasiadas probaturas, pueden alcanzar un grado de empatía y de complicidad fuera de toda duda.

Unidos, forman una pareja amorosa, monolítica, preservada y a prueba de imprevistos porque comparten sus terrenales mitos y conjugan sus más profundos ideales, que pueden resumirse en sus respectivas consignas favoritas: la taurina, tanto tienes, tanto vales y la capricorniana, el tiempo es oro y el que lo pierde, bobo.

De seguro, ninguno de los dos correrá alocadamente a los brazos del otro, pero sí, con paso firme e invariable, aproximarán sus posiciones y compartirán progresivamente sus intimidades. Ambos necesitarán tiempo para conocerse, para estudiarse y para sopesar por separado todos los pros y contras que la relación les sugiere. Incluso dudarán con insistencia, ellos que tan poco creen en la suerte, que sea verdad que hayan podido conocer a un ser tan maravilloso y compatible como el que la vida les ha puesto a su encuentro.

Es natural que quieran resistirse, como es propio de los signos de tierra, al empuje del emergente amor, pero todos los intentos serán vanos, como con el tiempo comprobarán, porque el tiempo constituye el principal factor vertebrador de la relación y es el encargado de consolidar sus afectos.

Son muchas las parejas que inexorablemente sucumben al desgaste del tiempo y, sorprendente y milagrosamente, otras, como es el caso, parecen instaladas en la atemporalidad, como si su destino fuera la identificación y la comunión constantes. Sin duda, la pareja que forman Tauro y Capricornio se circunscribe al segundo grupo: el de las parejas que el tiempo rejuvenece o que, al menos, no desgasta según su previsión.

Qué tienen a favor

• Ambos apuestan por un modelo de convivencia cerrado, controlado y basado en un compromiso recíproco en el que no caben imprevistos pues cada uno tiene definidos de antemano sus papeles. Coinciden en tener un hogar confortable en el que acumulan objetos para aparentar prosperidad ante los pocos escogidos que tienen acceso a su hogar, sobre todo porque ambos son celosos de su intimidad y no soportan la injerencia de terceros en su compacta relación.

• Son capaces de implicarse en un proyecto de futuro común, porque ambos desean obtener de la vida parecidas certezas y no les cuesta hacer causa común y comprometerse para fusionar sus compartidos sueños de seguridad, tanto material como afectiva y, secundariamente, de confortabilidad. Unidos, mejoran sus respectivas capacidades para ganar dinero, se apoyan en sus respectivas profesiones y se aseguran de ese modo una existencia saneada tal como desean.

• Les resulta fácil entenderse hablando porque ambos son pacientes, calmados, saben escuchar y son respetuosos con los puntos de vista ajenos, aunque no comulguen con ellos.

Qué tienen en contra

• La naturaleza femenina y pasiva que comparten no les permite el fácil entendimiento en la esfera íntima, un enclave en el que se manifiestan las más profundas desavenencias de esta pareja y en el que amasan silenciados distancia-mientos y tensiones que, más tarde, se manifiestan en otros órdenes de la relación.

• Excesivamente condicionados por las experiencias del pasado, les cuesta adaptarse a los cambios y a las exigencias del momento, sobre todo en las inevitables etapas de dificultad que toda relación depara. A Tauro le cuesta tomar decisiones y a Capricornio, ser optimista y entusiasta. Unidas ambas tendencias, suelen configurar un clima negativo que dificulta asumir cualquier decisión de riesgo y propicia caer en el abatimiento cuando la vida se resiste a dar lo que ellos piden con insistencia.

• Su relación, de corte notarial, está más basada en derechos y deberes, que en la espontaneidad y el intercambio emocional, esfera que, con demasiada frecuencia, se intenta eludir porque todo lo intangible suele resultarles incómodo de expresar.

• En caso de conflicto, no suelen afrontar abiertamente y con valentía sus dificultades; más bien, eluden las discusiones, evitan exponerse a comunicar sus sentimientos y tienden a posponer la solución de problemas. El mutismo, propio del elemento tierra, suele adoptar en esta pareja formas de intransigencia en tiempos de crisis, en los que, por lo común, ingenuamente, suelen esperar que el tiempo resuelva lo que ellos se resisten a abordar.

Síntesis de la relación de pareja Tauro Capricornio

Para esta avenida pareja, tener en el tiempo será relativamente fácil. Disponer de tiempo para ellos, para dedicárselo a su relación, a su mutua conquista y a sus respectivas diversiones, eso ya será otro cantar. Esta pareja, más rocosa que roquera, deberá aprender a celebrar más y a trabajar menos, y a consentir más que a conseguir.

Si alimentan los pequeños detalles, que el amor gratuitamente ofrece, y que permiten transformar lo cotidiano en extraordinario, obtendrán los mayores tesoros que la vida puede ofrecer: aquellos que no se pueden cuantificar ni comprar ni vender.