Pareja Sagitario con Capricornio

Pareja Sagitario con Capricornio
Sagitario, el signo de la expansión por excelencia, difícilmente se aviene con Capricornio, uno de los signos más rígidos, introvertidos e inflexibles del Zodíaco.

La cálida naturaleza de fuego, chispeante y arrolladora del sagitariano dispone de pocos puntos en común con la del frío capricomiano y, por consecuencia, el entendimiento entre ambos, con frecuencia, se encuentra trabado por
dos percepciones totalmente radicales de la vida, del amor y de las relaciones de pareja.

El descaro, la exageración y la impulsividad sagitarianas, por un lado, atraen al circunspecto capricomiano, que siempre anda haciendo juegos malabares para reprimir sus emociones, pero, por otra parte, le genera numerosas inquietudes y más preguntas que respuestas.

Valoraciones que en sentido contrario experimenta el sagitariano, que distingue en el capricomiano una entereza que le arrebata, pero que, a su vez, la sospecha un tanto coercitiva.

Por lo común, Sagitario intenta engatusar a Capricornio con sus chispeantes ocurrencias y, de seguro, llama su atención e interés; no obstante, el capricomiano no se deja encandilar por cantos de sirena y antes de dar un paso de acercamiento decisivo calcula minuciosamente sus consecuencias, aunque ya se sabe que, en el amor, los balances casi nunca cuadran porque los componentes que lo configuran difícilmente son cuantificables y mucho menos aprensibles, por mucho empeño que se ponga.

En el terreno amoroso hay que asumir riesgos de uno u otro género y para el optimista Sagitario, que siempre está dispuesto a todas las tentaciones, le desafía el hecho de querer sacar a Capricornio de su coraza para poder entregarse juntos a la aventura del intercambio amoroso, algo que sólo conseguirá si es capaz de transmitir al capricomiano la seguridad que éste anhela.

Capricornio, que es de los pocos signos que aprenden de sus propios errores, exige respuestas categóricas y su entrega, necesariamente, debe ser precedida de certezas, no de castillos en el aire, cimentados más en el entusiasmo circunstancial que en la realidad y la probada experiencia.

El sagitariano, sin duda, deberá esforzarse para transmitir a su compañero una implicación en la relación fuera de toda duda razonable porque, en caso contrario, el Capricornio se mostrará inflexible y si, en definitiva, está interesado en la relación, optará por llevar contra las cuerdas a su amado.

Todo o nada, conmigo o sin mí, suelen ser términos recurrentes en el monolítico discurso de Capricornio, que, llevado a un límite, no dudará en utilizar cualquier estrategia para que el sagitariano reaccione según sus intereses.

El ultimátum suele ser un recurso capricomiano por excelencia, algo que sabe utilizar con pulso firme a la hora de barrenar las desordenadas reacciones de Sagitario y para llevarle a un punto de encuentro en el que ya no exista posibilidad de que se escape por la tangente, una de sus muchas especialidades.

El resistente Capricornio, experto en usar los adverbios de tiempo, siempre confía en que éste juega a su favor y es consciente de que los arrebatos pasionales de Sagitario, seguramente nobles y desinteresados, no garantizan nada y por eso se afana en hacerle ver que debe ofrecer avales personales que aseguren la continuidad de la relación y, de paso, intentará hacerle comprender que él es su mejor opción o, mejor dicho, la única y para siempre, su adverbio predilecto.

A este planteamiento sin fisuras, el sagitariano suele responder de forma lírica, pues entiende que está en juego su independencia y su tránsito, valores a los que no le será fácil renunciar y, mucho menos, para siempre, porque el «siempre», a su entender, embute el tiempo en un reloj que hace el vacío a sus aires de libertad.

Qué tienen a favor

No les resulta demasiado difícil mantener un modelo de convivencia que albergue sus particulares necesidades y les otorgue un apoyo mutuo y gratificante.

Capricornio tiene capacidad, seguridad y calma para manejarse con las situaciones cotidianas y Sagitario, aunque más inconstante, es colaborador y posee recursos para animar el pulcro sentido del deber capricomiano, añadiéndole un toque de optimismo y creatividad.

Aunque Sagitario es extrovertido, efusivo y verbalmente incontinente y Capricornio, todo lo contrario, no suelen tener problemas de comunicación porque el primero es capaz de llegar a respetar y entender los silenciosos estados de ánimo del capricomiano y éste, por su parte, sabe poner coto a la dispersión mental sagitariana y hacerle callar y reflexionar más que hablar.

Por lo común, saben establecer un lenguaje propio con el que se entienden sin problemas.

La esfera sexual constituye un ámbito en el que la naturaleza masculina, dual y activa de Sagitario se compenetra perfectamente con la condición pasiva y femenina de Capricornio.

En este sentido, el capricomiano es más exigente, pero el sagitariano le gana en versatilidad, una combinación prometedora para el disfrute de ambos.

Qué tienen en contra

Las diferentes ambiciones que alimentan difícilmente les permiten mantener un proyecto de futuro común con el que ambos se identifiquen.

El entusiasta, derrochador y despreocupado Sagitario vive más en el cielo y confía en un futuro prometedor y, contrariamente, Capricornio, prudente y pesimista por convicción, se alimenta de experiencias del pasado y necesita seguridades que le resguarden del, a su entender, amenazador futuro.

El ritmo rápido y atropellado de Sagitario no comulga demasiado con la cadencia de Capricornio, ausente de espontaneidad y de impulso resuelto.

Compartir tareas y aficiones, por tanto, resulta poco menos que imposible pues ambos, sin querer, se traban.

Las tendencias aperturistas y sociables que Sagitario mantiene chocan frontalmente con la necesidad de privacidad de Capricornio y con su sentido de la desconfianza ante los demás.

Un hecho que, unido a su diferente valoración de cómo manejar el dinero y los recursos comunes, les genera grandes conflictos.

En caso de conflicto, Capricornio es experto en despreciar y manipular emocionalmente a Sagitario y éste no necesita mucho para perder el control y adoptar actitudes agresivas de las que se suele arrepentir cuando ya es tarde.

Síntesis de la relación de pareja Capricornio Sagitario

Capricornio y Sagitario pueden sentirse unidos por un amor arrebatador, inmunizado contra el aburrimiento y, a la vez, testigo de sonados desencuentros.

De seguro que Sagitario destapa todos los miedos, fobias y resistencias que Capricornio aloja sin remedio pero, en idéntica medida, le ofrece el antídoto en formato de optimismo, fe y esperanza.

Por su parte, el sagitariano vislumbra en Capricornio una meta para su viaje que, aunque no la quisiera final, también sabe que volante no es.