Pareja Libra con Sagitario

Pareja Libra con Sagitario
La naturaleza aérea de Libra y la ígnea de Sagitario se complementan armónicamente y permiten una perfecta fusión y entendimiento en la mayoría de órdenes de la relación de pareja.

El aire de Libra aviva los deseos del sagitariano, y el fuego de éste impulsa y motiva al libriano y le induce a traspasar sus límites personales y su recurrente pose de equilibrio y conveniencia.

Libra se impregna del entusiasmo sagitariano y de su sed de aventuras y aunque no llegue a comulgar del todo con las vivas excentricidades sagitarianas, se siente impulsado a secundarlas porque, en el fondo, ambos esperan mucho de la vida: Sagitario bebérsela de golpe y Libra, bebérsela también, aunque, a ser posible, sorbo a sorbo.

Cuando ambos contactan, Libra se siente arrebatado por la disposición espontánea y extrovertida del sagitariano, alguien que impregna de optimismo y de entusiasmo todo aquello que hace o dice y que parece más que convencido de lo que predica, porque Sagitario, más que hablar, predica y, en el peor de los casos, sermonea y no pierde ocasión de mostrar sus ideales, sus conocimientos y su filosofía de vida.

El sagitariano desprende ese raro encanto que tienen aquellos que no sólo sienten aquello que expresan sino que, además, tienen la capacidad de hacérselo sentir a los demás, de hacérselo vivir como si fuera propio, y Libra, tan dado a ponerse en el lugar de otros, se siente fascinado y estimulado por las formas sagitarianas que, aun siendo algo bruscas y demasiado directas, delatan una gran esencia personal.

Al contacto con Sagitario, Libra experimenta una activación de su cuerpo mental, una renovación de ideas y un incremento de su ya notable sed de conocimientos e intereses personales.

Por su parte, el sagitariano se siente seducido por las cultivadas formas del libriano, por su cultura y por su tono de voz envolvente, cálido y pausado, y no le resulta difícil dejarse llevar por el clima de intimidad que Libra sabe propiciar cuando le interesa.

Sagitario se siente escuchado y entendido por Libra, y a su lado todo adquiere un tono más relajado, tranquilo y reconciliador.

Libra y Sagitario se comunican muy bien, y esta primera sensación de cercanía les aboca a una conexión mucho más profunda e íntima en la que, de forma natural, ambos se sienten cómodos compartiendo sus sentimientos, sus aventuras amorosas y sus expectativas personales.

En diferente forma, pero con parecida intensidad, los dos son adictos al flechazo y al amor pasional y agitador, tan sólo se diferencian en que Libra lo espera con insistencia y Sagitario lo busca con tesón.

Por eso, cuando el destino les invita a coincidir en el espacio y en el tiempo, se sienten impelidos a amarse apasionadamente, a fusionarse sin remedio y a entregarse a la experiencia amorosa de forma urgente, la propia del enamoramiento súbito y recíproco, que es el más probable de cuantos se pueden declarar entre ellos.

La condición masculina y activa de ambos no les permite demasiadas esperas y, aunque Libra sabe controlar bastante bien sus impulsos básicos, la disposición descarada, directa y desinhibida de Sagitario le deja sin defensas, arrastrándole a un torbellino de pasión desbocada de la que difícilmente puede descabalgarse y mucho menos renunciar, porque Libra jamás renuncia a amar, al igual que Sagitario rara vez claudica ante la posibilidad de lanzarse a la tentadora aventura del amor.

Ambos viven el presente, comparten una visión parecida del amor y no tendrán que salvar insuperables diferencias de caracter para mantenerse unidos y sentirse recíproca y fehacientemente amados, una premisa a la que tampoco ninguno de los dos renuncia y que, en el peor de los casos, solicitan con exigencia a su pareja, y es que, en el fondo, tanto uno como el otro, aun sin querer, le dan la razón al escorpiiano Freud cuando afirma que: La necesidad de ser amado es más grande que la de amar.

Qué tienen a favor

Son capaces de crear un modelo de convivencia igualitario y abierto en el que prime el respeto mutuo, el equilibrio de poderes y el reparto ecuánime de papeles y tareas, y aunque Libra es mucho más ordenado y meticuloso que Sagitario y, de forma sibilina, intentará aplicar sus criterios en el ámbito doméstico, la capacidad de adaptación y de maniobra del sagitariano y su escaso interés por este tipo de cuestiones permiten que el entendimiento reine sobre la fricción en este delicado terreno.

La capacidad manifiesta que poseen para mantener un diálogo fluido, constructivo y de contenido les permite entenderse hablando y evitar conflictos al transmitirse la información. Libra, a través de Sagitario, aprende a expresarse de forma más directa y el sagitariano aprende de su compañero a desarrollar el arte de la escucha.

Identificarse con un proyecto de futuro común, coherente, vinculante y que aglutine las expectativas de ambos no les resulta excesivamente complicado a ninguno de los dos. Libra vincula su futuro y sus esperanzas al amor y Sagitario a la relación de pareja; no extraña, por tanto, que puedan llegar a un punto de entendimiento que armonice ambos conceptos y comprometa a ambos en la relación.

La condición idealista y extremadamente sociable que comparten, con frecuencia, les invita a estar comprometidos en
alguna causa. No resulta extraño que, además de compartir un discurso similar e intereses comunes y elevados, dediquen parte de su tiempo a la militancia activa en alguna causa social o cultural que les sirve, por otra parte, para reforzar su relación de pareja, ampliar sus horizontes, viajar e incrementar su círculo de amistades.

Aunque Sagitario es mucho más activo y diligente que Libra, su tendencia a dispersarse le hace perder efectividad y malgastar energía inútilmente. Gracias a Libra, el sagitariano se centra, dosifica y rentabiliza sus iniciativas, del mismo modo que la iniciativa sagitariana estimula al dubitativo libriano, le incita a activarse y le induce a pasar al plano de la acción, su eterno talón de Aquiles.

Qué tienen en contra

La esfera íntima es el punto más débil de esta relación que, aunque disfruta de una dosis de erotismo y de atracción evidente, recíproca y arrebatadora, peca de inestabilidad porque las tendencias de ambos en este sutil terreno son difíciles de compatibilizar y el fantasma de la pérdida de deseo siempre gravita en esta unión.

Ambos activos, masculinos, dominantes y volubles, cada uno a su manera, quieren imponer su ley y si no lo consiguen, se repliegan en sí mismos o pretenden solucionar el conflicto a través de terceros que no hacen más que añadir leña al incendio inicial.

En caso de conflicto, ambos eluden coger el toro por los cuernos de forma directa. Libra, que es más dependiente que Sagitario, espera que sea el otro el que dé el primer paso de acercamiento y el sagitariano, por inercia, tiende a magnificar cualquier incidente y a personalizarlo más allá de lo racional.

Síntesis de la relación de pareja Sagitario Libra

Sagitario y Libra ante todo son amigos y compañeros y nutren parecidas esperanzas vitales. Los dos apuestan por lo que ahora se llama calidad de vida, que no es más que vivir a lo grande y, sin duda, juntos pueden facilitar su empeño, aunque choquen más en trivialidades que en propósitos, algo que tampoco constituye ninguna traba para la relación, porque como dejó escrito Terencio, las disputas de los amantes renuevan su amor, y ellos, sin duda, saben de disputar tanto como de disfrutar de la vida y de sus frutos.