Pareja Leo con Leo

Pareja Leo con Leo

La unión de dos leones suele ser benéfica pues los dos comparten una similar estructura caracterial y unas formas y poses tan afines como complementarias.

El temperamento de fuego que los anima les impele a mantener un tipo de relación en la que juntos se sienten cómodos, confiados y seguros.

Nada resulta más fácil para un Leo que reconocer a otro de su misma especie y sintonizar abiertamente con él. No en balde están diseñados con el mismo patrón y albergan los mismos sueños de grandeza y de poder, más cercanos a la ostentosidad que a mantener un tipo de vida previsible, gris y vulgar.

Si un Leo vive el presente, en primera persona y apostando fuerte por la vida, esta fórmula elevada al cuadrado, como es de suponer, incrementa las apetencias que ambos albergan por separado y no sólo por la unión e identificación de propósitos similares, sino porque juntos refuerzan sus ya fuertes elementos de seguridad y de certeza personales.

La naturaleza leonina, franca, directa y noble, les permite entenderse rápidamente a las mil maravillas y amarse abiertamente sin ningún tipo de limitación.

Leo es el signo que arquetípicamente representa el concepto de amor dentro de la estructuración astrológica de la realidad y, por consecuencia, es el signo que de forma más natural puede expresar y experimentar este especial y exultante sentimiento del que muchos individuos huyen por temor a no poder soportar los temores y las tensiones que también encierra.

Mucha gente no se quiere enamorar por miedo a sufrir, a perder o a experimentar la decepción, el vacío y la intranquilidad permanente. Obviamente, este no es el caso del optimista Leo, que siempre apuesta por la pasión, la intensidad y la entrega en todo lo que hace y el terreno del amor no resulta una excepción.

En este sentido, es probable que el exagerado y placentero amor que siente por sí mismo constituya la primera pista para intuir la gratificación sin parangón que representa el hecho de ser amado, y nadie como un Leo sabe lo que otro Leo necesita para sentirse feliz.

Dos leones se pueden llegar a amar de forma mítica, arrebatadora e incluso insultante para todos los que, por la causa que sea, tengan vetada la entrada por la puerta grande a esta mágica y excitante experiencia.

Aunque pueda llegar a disimularlo por mantener las formas, el leonino no renuncia nunca a experimentar el enamoramiento, la pasión y la fusión que otorga un verdadero y exclusivo amor.

Rara vez rehúye el envite amoroso y mucho menos con alguien de su especie que, al igual que él, posee numerosos y destacados atributos para hacerle inmensamente feliz y para ser cómplice de sus sueños de grandeza.

Dos leones se respetan, son recíprocamente fieles y establecen un ecosistema de pareja propio y peculiar en el que las necesidades de ambos se cubren sin excepción.

Juntos forman una relación simétrica y compacta y aunque los dos deberán controlar o reprimir su instintiva necesidad de dominio sobre el otro o de imponer su ley, la propia del rey de la naturaleza, su relación contiene múltiples elementos de satisfacción y de gratificación y puede cubrir sobradamente las expectativas más audaces que en cualquier caso alberguen.

Dos leones unidos despliegan una arrolladora y brutal fuerza, con escasas posibilidades de ser detenida por quien se ponga a su paso. Su acometida, cuando se defienden a sí mismos o a algo que les interese, es tan letal como directa y más si los une un mismo propósito y un vínculo de puro amor, ese que tira más que la sangre y que es defendido ante cualquiera a capa y espada, sobre todo y en su caso, a espada.

Qué tienen a favor

Les resulta fácil establecer un modelo de convivencia en el que reinan la armonía, el trato afectuoso y la distribución
consensuada de tareas. Ambos están preparados para vivir en pareja y su comportamiento habitual se basa en el respeto, el mantenimiento de las formas, la organización y la compostura en toda ocasión. Leo acostumbra a comportarse en casa como si estuviera fuera de ella, es decir, con cierta formalidad.

Diseñar grandes planes y proyectos de futuro común les resulta tan fácil como atractivo a ambos. En su compartida visión, el presente es mucho más importante que el futuro y por eso no les gusta hacer planes a largo plazo, más bien utilizan sus recursos y su energía personales para trazar un tipo de vida activa, divertida y de disfrute permanente con todo aquello que obtienen. Sin duda, ambos anhelan la seguridad, pero no suelen hipotecar su presente por esa incierta y lastrante aspiración.

Establecen un tipo de diálogo exento de artificio, llano, directo y conciso que les facilita entenderse y comunicarse fácilmente y, aunque no compartan necesariamente idénticos puntos de vista, son capaces de no generar equívocos en el otro ni falsas expectativas. Leo es el signo que más detesta la falsedad, las intrigas y los chismorreos.

Qué tienen en contra

En la esfera sexual poseen una gran complicidad y comparten una magnética atracción; no obstante, como ambos son activos, masculinos y un tanto agresivos en sus formas, el encuentro sexual, aunque estimulante, más parece un pulso de fuerza o un juego en el que nunca se sabe si los dos van a acabar con vida.

A pesar de que ambos son muy sociables y comunicativos, las relaciones con los demás suelen ser más fuente de desdicha que de alegrías.

Es común que, con inusitada frecuencia, esta pareja atraiga conflictos con sus respectivas familias y con amistades de ambos bandos que, en cualquier caso, siempre afectan a su relación de pareja.

Uno de los puntos de mayor fricción y de desencuentro lo constituyen el dinero y las posesiones materiales en general.

Para ambos es natural gastar e incluso despilfarrar, pero en lo que no se ponen de acuerdo es en la forma de hacerlo. La mejor opción es tener siempre cuentas separadas y que cada uno se responsabilice de sus particulares ingresos y gastos.

En caso de conflicto, el orgullo, la soberbia, la prepotencia y el amor propio característicos de Leo se constituyen en una importante traba para llegar a la conciliación. Leo es maestro en el arte del desprecio y la fingida tolerancia como muestra de superioridad. En cualquier caso, cuando dos leones se pelean más vale no quedarse cerca ni intentar mediar.

Síntesis de la relación de pareja Leo Leo

Dos leones se aman hasta la muerte y son capaces de tatuar a fuego y en un lugar visible un rojo corazón con el nombre de su amado.

Sin embargo, sus pasiones y su instinto de dominio, también a flor de piel, les pueden jugar muy malas pasadas si caen en la tentación de querer subyugar al otro.

Les resultará más beneficioso que se repartan o intercalen los papeles de dominio de la relación y que se dediquen conjuntamente a intentar dominar a los que tienen a su alrededor que, de buen seguro, les resultará mucho más fácil.