Pareja Géminis con Capricornio

Pareja Géminis con Capricornio
Es indudable que la incompatibilidad entre el cálido elemento aire (Géminis) y el gélido elemento tierra (Capricornio) no favorece la unión de estos dos signos en la mayoría de órdenes de la relación de pareja.

La disposición juvenil y el temperamento agitado e inestable de Géminis es difícil de conjugar con el talante serio, lento, responsable y conservador de Capricornio. Sería como esperar que un niño y un viejo compartan y se diviertan con los mismos juegos y actividades.

La unión que establecen estos dos signos casi siempre incorpora elementos que traban la armonía y exigen superar numerosas diferencias de carácter y circunstancias ambientales adversas que complican la relación.

La disposición desconfiada, circunspecta y silenciosa de Capricornio choca frontalmente con las extrovertidas formas de Géminis y por eso, cuando se conocen, el capricomiano suele recelar de la extremada cordialidad y verborrea de Géminis; siente como si le quisiera vender algo, tomándose una extraña confianza a la que él, en ningún momento, ha dado pie.

No obstante, esta disposición fresca, incluso ingenua, atrae su atención y curiosidad pues Capricornio, aunque no lo diga y mantenga una estudiada actitud displicente o invalidadora, sabe estimar, e incluso admirar, el ingenio y las dotes oratorias geminianas que, por otra parte, las más de las veces, considera inofensivas. Capricornio suele infravalorar a Géminis y, de algún modo, intentará llevárselo a su terreno y ponerlo a su servicio. Una jugada que no siempre le sale bien porque el Géminis es muy listo y casi siempre marca las cartas con las que van a jugar.

Por su parte, el juguetón, despistado y voluble Géminis se siente atraído por la rigidez de Capricornio y por esa pose de neutralidad que le caracteriza. A Géminis le encanta alterar a Capricornio, sacarle de su corsé de seriedad y, sobre todo, se siente cautivado por esa mirada triste con reflejos de mate recapitulación y de soledad. A Géminis, el capricomiano se le antoja un tipo interesante, interesado (como él) y provocadoramente aburrido.

Lo concibe como alguien a rescatar de su elegido ostracismo y de su calculado silencio. Por motivos diferentes, la atracción entre ellos se da, pero necesitará tiempo, a veces mucho, para que madure y se tome compacta.

Capricornio suele hacer oídos sordos a cualquier atisbo de urgencia, de pasión o de apasionamiento, empezando por los propios, todo lo contrario que el veloz Géminis, que siempre desea respuestas rápidas a su caudal de apremiantes e inaplazables necesidades.

Capricornio, como ya se ha dicho en otras ocasiones, siempre necesita poner todo a prueba y, especialmente, el estado de enamoramiento y el de amor en general, experiencias que le suelen resultar turbadoras por ser incuantificables y escasamente aprensibles por la razón, su predilecto filtro, freno y soporte personales. El amor a primera vista no está hecho para su calculadora y reprimida condición, que exige de tiempo para hacer el balance preciso, que no precipitado, de situación.

Rara vez, el Capricornio se lanza a la aventura sin paracaídas (dos, por si acaso), se lo juega todo a una carta o al primer invite. Sin embargo, si apuesta por una relación, puede esperar todo lo que haga falta para concretarla. Realmente, suele tardar en tomar decisiones, pero cuando lo hace son categóricas, calculadas y calibradas y en el terreno del amor no es una excepción, sino la regla.

Qué tienen a favor

• Tanto Géminis como Capricornio son dos signos cerebrales, escasamente pasionales y abrumadoramente prácticos. La imaginación geminiana, unida a la lógica capricomiana, conforman un tipo de relación inteligente, moderadamente estable y capaz de cubrir las expectativas de ambos. Su modelo de convivencia responde a la condición calculadora y realista que comparten y que, por lo común, tiende a plantear la relación en términos de inversión y riesgo. Si son capaces de consensuar en qué activos van a invertir y durante cuánto tiempo, el éxito es casi seguro.
• La inexpresiva polaridad masculina geminiana, unida a la femenina capricomiana, resulta extremadamente compatible en la esfera íntima. Géminis se siente sexualmente atraído por Capricornio, por su aplomo, por su seguridad y, sobre todo por su aire de distancia; por su parte, Capricornio no encuentra demasiadas resistencias para dominar, o creer que lo hace, este nivel de la relación, algo que, en su fuero interno, siempre alberga.

Qué tienen en contra

• Establecer un proyecto de futuro común y determinar unos objetivos compartidos es algo escasamente viable para esta pareja, que no suele compartir ni puntos de vista, ni filosofía de vida análoga, ni tan siquiera un ritmo personal que les permita caminar juntos y armónicamente al mismo compás vital y con la vista puesta en los mismos objetivos.
• El dominio de las relaciones sociales suele ser un punto de choque para esta pareja, en tanto que Géminis es extrovertido, comunicativo y sociable, todo lo contrario que su callado compañero Capricornio, que se caracteriza por ser mucho más taciturno, amante de la soledad y de dosificar las relaciones con los demás. Celebraciones, encuentros, fiestas y el hecho de establecer nuevas amistades o de abrirse al entorno suelen ser motivos de frecuente disputa.
• A Capricornio, siempre tan unidireccional, predecible, cauteloso, contenido y lento, porque arrastra el abultado baúl de sus experiencias del pasado, le cuesta entender y aceptar el ritmo quebrado, olvidadizo y endiablado del geminiano, que parece querer devorar el tiempo arbitrariamente en una atolondrada carrera de trayectoria dudosa y metas difusas.
• En caso de conflicto, la verborrea geminiana se topa con la argumentación monolítica capricomiana y les cuesta solventar problemas dialogando. Capricornio, frisando la cobardía, huye de todo lo que le huele a cambio y tiende a
utilizar los compromisos pactados con su pareja como si de un contrato blindado se tratará, pudiendo llegar a asfixiar la relación y a anular la capacidad de movimiento e iniciativa geminianas, que, con su conocida tendencia a la duda y a la dispersión, todavía refuerzan más la actitud rígida y exigente de Capricornio.

Síntesis de la relación de pareja Capricornio Géminis

La climatología estelar no resulta muy favorable para esta pareja marcada por caracteres y disposiciones tan heterogéneas como divergentes; no obstante, el amor, que no entiende de imposibles ni de razonamientos, sino, como mucho, de improbables y de sentimientos, puede hacer florecer la complicidad entre ambos, sólo a condición de que mantengan un espacio de privacidad ajeno a las inclemencias del tiempo, de ese tiempo que Capricornio siempre mide con cronómetro cicatero y Géminis derrocha al son de su reloj de cuco.