Pareja Capricornio con Acuario

Pareja Capricornio con Acuario

La combinación entre el temperamento de Tierra de Capricornio y el Aéreo de Acuario resulta escasamente prometedora pues ambos están diseñados con materiales de carácter difícilmente amalgamables.

Capricornio, abanderado de la tradición, respetuoso del pasado y de los valores convencionales, es difícil que comulgue con el rupturista y vanguardista Acuario, más instalado en la modernidad y en ir contra corriente que dispuesto a buscar amparo en la costumbre y en los valores consolidados y estabilizadores.

Al capricomiano, sin duda, le seduce la inteligencia, la autenticidad y el sentido de la independencia del acuariano y su recurrente postura de marxista sin dogma y de jugador a la contra, siempre sobrado de recursos para diseñar nuevas ocurrencias y estrategias que le ayuden a enfrentarse a todo lo establecido, y lo que es peor, a todo lo conveniente y, finalmente, rentable.

Para el concentrado capricomiano, amante de lo previsible y perceptor clarividente de todo lo ventajoso y permanente, el constante trasiego del acuariano, siempre enganchado a mil batallas, las más de las veces estériles según su percepción, en el inicio de la relación, incluso le puede parecer divertido, pero cuando ya constata (Capricornio es lento) de que se trata de una actitud habitual, no puede por menos que desesperarse e intentar corregir la dispersión acuariana y orientarla hacia una finalidad concreta.

Un propósito que, de forma programada, insistente y silenciosa, como es característico en él, algunas veces le da buenos resultados.

Por su parte, el imprevisible, impaciente, rebelde e idealista acuariano, aunque no comulgue con los planteamientos, a su entender caducos y excesivamente pragmáticos, de Capricornio, reconoce que éste le invita a la reflexión y a afrontar sus particulares miedos.

El capricomiano, en cierta medida, le inquieta de forma indeterminada y oscura porque le destapa sus aprensiones más arraigadas y amenazadoras, las mismas que le inducen a desviar la atención de todo aquello que le evoca el pasado, el paso del tiempo, las obligaciones y las responsabilidades.

Sin duda, la relación entre ambos puede llegar a ser terapéutica porque pone en juego sus respectivas carencias, sus propias sombras, y les obliga a no apartar la mirada de ellas y abordarlas sin excusa, si realmente desean que su relación resista el desgaste del desconocimiento recíproco.

Capricornio, a través de Acuario, puede aprender a desprogramarse, actualizarse, a vivir sin fronteras y a romper moldes, y Acuario, por su parte, puede ejercitarse en el disfrute de la calma y del silencio y, sobre todo, a profundizar en la comprensión de su tiempo personal y del tiempo social que le ha tocado vivir, evitando así que el destiempo, el desapego y la provisionalidad le devoren, como de costumbre.

Recíprocamente y aun sin querer, ambos se tienden un puente balizado hacia su propia interioridad, que les permite amarse de forma sincera y afrontar su relación con una perspectiva que no suele inducirles a engaño porque en ambos predomina la psique sobre la pasión y el estímulo mental sobre cualquier otro tipo de tentación.

En la resolución de sus particulares dilemas reside en gran medida la viabilidad de esta relación que, como se apuntaba al principio, no goza de demasiados factores de unión pero que, sin embargo, puede llegar a ser compacta y auténtica si intentan entregarse sin ánimo de prevaricación a una relación de pareja que les invita a afrontar un camino compartido, pero que también les exige algo muy difícil para ellos: despojarse de sus respectivas soledades, la del corredor de fondo de Capricornio y la del corredor de vallas de Acuario.

Qué tienen a favor

Aunque no compartan demasiados planteamientos vitales, no les resulta difícil entenderse hablando y mantener un tipo de diálogo constructivo, todo porque ambos son muy racionales, de planteamientos fríos e inteligentes y escasamente agresivos.

Capricornio, aunque muchas veces disfrace su discurso de indiferencia, a través del imaginativo acuariano encuentra soluciones y nuevos enfoques a problemas cotidianos y el acuariano, gracias al capricomiano, aprende a disfrutar del silencio, a reflexionar más y a detectar lo superfluo de su discurso.

En la esfera sexual, la naturaleza femenina y pasiva de Capricornio se conjuga perfectamente con la masculina y activa de Acuario y máxime teniendo en cuenta que ambos son más fríos e indiferentes que pasionales y para ellos las relaciones sexuales no constituyen una prioridad de la relación sino un complemento.

Qué tienen en contra

Mantener un modelo de convivencia que se ajuste al sentir de ambos no es tarea fácil porque Capricornio es muy amante, por una parte, de mantener un tipo de pareja cerrada a influencias de terceros y, por otra, le gusta poner reglas, marcar límites y establecer horarios, y a Acuario este diseño le resulta poco menos que un asfixiante corsé ante el que tiende a rebelarse.

Compartir un proyecto de futuro común y orientarlo en una dirección definida suele constituir un factor de pleito, porque sus anhelos rara vez son coincidentes.

Capricornio, siempre manteniendo su escalafón y mirando con ojo nostálgico el pasado y con ojo receloso el futuro, sólo apuesta por certezas medidas, todo lo contrario que Acuario, que prefiere alimentarse de porvenir y lindar con el abismo, antes que sucumbir al chantaje de la seguridad y la costumbre.

La naturaleza lenta, constante y programada de Capricornio resulta difícil de acoplar con la rápida, variable e imprevisible de Acuario y, por consecuencia, les dificulta desarrollar actividades en común de forma armónica.

Igualmente, su diferente disposición ante los cambios les separa y no les facilita evolucionar juntos.

El taciturno, receloso y solitario Capricornio no acostumbra a ver con buenos ojos la excesiva y confiada proximidad que Acuario mantiene con la gente en general y por causa de amistades suelen fraguarse numerosas disputas entre ellos.

Cuando se pelean, Capricornio suele atrincherarse, abofetear con el silencio y adoptar actitudes obstruccionistas, y Acuario, que casi siempre tiene las de perder, responde con la huida o se hace el loco indefinidamente.

Síntesis de la relación de pareja Acuario Capricornio

Acuario y Capricornio forman una pareja que se atrae por la diferencia y se separa por la incorregible obstinación que ambos, por igual, mantienen: Capricornio, de oponerse con insistencia a lo que desea y Acuario, de desear vehemente todo aquello que se le opone.