Pareja Cáncer con Escorpio

Pareja Cáncer con Escorpio
La unión de dos signos de agua, que comparten múltiples características temperamentales, suele ser tan afín como fértil y benéfica para ambos. Su compartida condición femenina, receptiva y sensible les permite un tipo de entendimiento y de complicidad tan profundo, sólido y estable, que nadie ajeno a ellos, ni por aproximación, podría imaginarse la hondura emocional que los vincula.

Cáncer es un signo instalado en las emociones superficiales, sonoras, magnificadas y desalojadas de sí mismo al menor envite. Es como una esponja que con ritmo constante y autónomo absorbe, filtra y expulsa el agua, empapándose de todo lo que le circunda y que le emociona, y apropiándose siempre, por otra parte, de una porción de ese flujo para poder mantener su propio grado de humedad emocional.

Cáncer está abierto a la emoción, y la emoción siempre le abre sus valvas para que pueda entrar o salir, refugiarse o expresarse, consolarse o conmoverse, según el momento.

En cualquier caso, en Cáncer las emociones fluyen sin reserva por su propio cauce, apareciendo, desapareciendo y creando esos meandros tan característicos que definen el curso de su existencia, una vida marcada por los registros del sentir, de la emoción y de la memoria.

En similar línea, y con los mismos nutrientes acuosos, se mueve Escorpio, pero su condición de signo fijo no le permite una expresión tan natural, fresca y exteriorizante de sus particulares emociones. Para su naturaleza observadora, discreta y previsora, el hecho de manifestar emociones alegremente, tal como lo hace su compañero canceriano, significa evidenciar debilidades y entregarle por anticipado la llave del desahucio a un extraño, porque para el desconfiado Escorpio, todo el mundo es extraño hasta que no se demuestre lo contrario, y demostrárselo no es tarea fácil ni rápida para nadie.

Escorpio reprime las emociones, intenta no expresarlas y las va acumulando en su particular pozo negro de aguas estancadas, frías, profundas e inquietantes, tanto para sí mismo como para los demás.

A diferencia de Cáncer, que nada en la superficie de su mar emocional, Escorpio, guiado por su enmarañada estructura psicológica, vive amparado en la sombra y en las profundidades del agua empantanada y, cada tanto, necesita sumergirse en sus propias simas abisales, necesita descender y bucear en los infiernos para sentirse más vivo, para sentir, en definitiva.

Cuando Cáncer y Escorpio se cruzan, su encuentro nunca pasa desapercibido para sus sensibles sensores que, de inmediato, detectan la sintonía familiar que produce el murmullo del agua, su elemento compartido.

Por lo común, se atraen de forma magnética y arrebatadora y experimentando esa imprecisa sensación que es tan amenazante como esperanzadora pero que, en ningún caso, pasa desapercibida para sus finos e intuitivos radares. Es como si ambos detectaran esa desdibujada información que sólo el agua registra y que les permite un acercamiento tan natural como desbocado.

El canceriano se queda eclipsado por el halo misterioso e intrigante del escorpión, por esa mirada taladradora que parece que desnuda de soslayo y revoluciona hasta el más olvidado de los poros de la piel, una piel que, en el caso del sensible Cáncer, con un leve estímulo es capaz de erizarse.

Por su parte, el silencioso Escorpio se siente dulcificado por la frescura y la natural inocencia cancerianas, por ese aire que le envuelve de inofensividad y de ensimismamiento, mezcla húmeda de sensibilidad, melancolía y sorpresa.

Escorpio no ve necesario ante Cáncer usar sus afiladas armas y aunque de entrada no se abra inopinada y totalmente a la experiencia del encuentro, la familiaridad que le proporciona el cangrejo, quizá residuo de la atávica memoria que los une como especie, le relaja sus defensas y en ningún momento presiente que las visibles pinzas que coronan al cangrejo sean excesivamente peligrosas, al menos muchísimo menos que su aguijón.

Qué tienen a favor

• Sobre una sólida base de intimidad compartida, establecen un modelo de convivencia equilibrado, celosamente cerrado y resguardado de cualquier influencia externa. Juntos, crean un mundo propio y diseñado a su particular manera de entender la convivencia y se instalan en él, ajenos a cualquier intervención u opinión ajena.

• Les resulta muy fácil establecer un proyecto de futuro compartido con el que identificarse y por el que luchar codo con codo. El soñador Cáncer se siente protegido y apoyado por el potente Escorpio y éste, a su vez, reconoce en el canceriano la encamación de un ideal larga y silenciosamente perseguido, que no es más que encontrar una pareja que le aporte un remanso de paz y la sensación de pertenencia y de arraigo, algo que nadie mejor que un canceriano puede conceder.

• Sus similares improntas caracteriales les permiten establecer un tipo de diálogo intimista y empático con el que se entienden a la perfección, muchas veces incluso sin palabras. La notable intuición con la que ambos están dotados, además, les anticipa acertadamente a las necesidades del otro, logrando de este modo compactar la sensación de complicidad que siempre les acompaña.

• Su compartido ritmo nocturno y la polaridad femenina que los sustenta les permiten trabajar y desarrollarse juntos o de forma separada, sin llegar a entorpecerse. Escorpio, mucho más esforzado que Cáncer, tenderá a ocuparse de las tareas más duras o ingratas y el canceriano supervisará el resto. Como ambos, además, son algo desordenados no se sentirán contrariados por mantener cierto grado de desorden en su casa y más teniendo en cuenta que para franquear las puertas de su hogar se necesita contraseña.

Qué tienen en contra

• En la esfera sexual, la naturaleza femenina y pasiva que comparten les dificulta, por carencia de contraste, alcanzar la plena y recíproca satisfacción en este terreno que, las más de las veces, constituye un elemento de desencuentro más que de reafirmación.

• La condición celosa y posesiva que, en parecida medida, comparten les genera numerosos problemas y tensiones adicionales a las ya propias de cualquier relación de pareja y, sobre todo, porque ambos utilizan con demasiada frecuencia el recurso de los celos para mantener la atención del otro, ensamblando así una bomba que muchas veces les explota en las narices.

• En caso de conflicto, ambos suelen mantener actitudes cerradas, victimistas y excesivamente subjetivas sobre lo que les acontece y como ninguno de los dos olvida las afrentas, reales o imaginarias, que recibe, tarde o temprano se las devuelven con intereses, sobre todo Escorpio, que siempre tiene presto su afilado aguijón para picar en el lugar más doloroso.

Síntesis de la relación de pareja Cáncer con Escorpio

Cáncer y Escorpio se entienden y comunican a la perfección y son capaces de establecer un relación diseñada a la medida de sus necesidades más básicas. Ambos se mueven en el mismo ecosistema y cuando se encuentran, entienden que la peregrinación que hasta ese momento les ocupaba ha llegado a su fin.